Presentación de Ashaverus el libidinoso en Barcelona

Con Alejandro Santiago, de editorial Nazarí

Con Alejandro Santiago, de editorial Nazarí

En una ocasión ya escribí sobre las presentaciones de mi novela Ashaverus el libidinoso. Pero debo reconocer que hay presentaciones más entrañables que otras: aquellas cuyo público son los amigos, no un público desconocido. En estas, el público quiere saber de ti algo y sobre todo de tu novela. En las primeras, el público ya sabe de ti y te aprecia y lo que se pregunta es ¿este sandio del Arnas tendrá algo que contarnos que no sea lo de siempre, lo de tantas chácharas de juventud o actuales?, y se encuentran con que eso que me apetece contarles es un novelón que nada tiene que ver, ni con lo que vivimos ni con lo que estamos viviendo. Aunque sí es verdad que, en otras narraciones he explicado algunos asuntos que quizá alguien identificaría o le sonarían familiares. A fin de cuentas, 15 novelas dan para mucho cuento.

La presentación en Barcelona, como las dos de Granada, fue para los amigos, con la diferencia de que a los de Granada los veo a menudo y a los de Barcelona no. Un ejemplo: me encontré con Llorenç, a quien hacía la friolera de 44 o 45 años que no veía. Sigue guapo, y eso es decir, porque lo era y sigue siéndolo, además de colega entrañable de aventuras montañeras.

Puente en la calle Bisbe Irurita, en el barrio gótico

Puente en la calle Bisbe Irurita, en el barrio gótico

La ciudad en sí ya es un punto. Es mi ciudad, inevitablemente, aunque ya llevo más tiempo viviendo en Granada que en Barcelona. Max Aub dijo que uno es de donde hizo el bachillerato. Algo de eso hay. Por eso Hitler, que hizo sus escasísimos estudios en Austria, llegó a ser lo que fue para los alemanes. O Nabokov, ruso como su propio nombre indica, alcanzó la categoría de excelso novelista norteamericano. Pero aparte de coñas, lo del admirado Max es cierto. Me siento capaz de describir Barcelona, aunque con la ayuda de guías e internet, pero me cuesta describir Granada. Nuestros paseos por el Barrio Gótico (porque agradezco mucho a Rosa que me acompañe en estos viajes presentadores), la visita al Museo Marés, en el que estuve con mi padre y pantalones cortos, las flâneries por Puertaferrisa, Ramblas, Cucurulla, plaza del Pino, calle de la Paja, Baños Nuevos o Boquería han tenido el sabor agridulce de los tiempos pasados.

La presentación fue en la sala Mompou del SGAE barcelonés. Curioso porque, como bien dice Siscu Manchón en Facebook, el excelso músico Frederic Mompou sale como personaje en Ashaverus. 30 personas. Alejandro, de Nazarí, hizo la presentación “oficial” de la editorial, y a falta de presentador, leí yo el texto que para tal menester en Granada hizo el microrrelatista o narrador, como prefiere ser llamado, y querido amigo, Ángel Olgoso. Naturalmente, el texto estaba en español y en esa lengua lo leí, pero pensé que era casi ridículo dirigirme en el idioma que es el mío, pues no en vano es mi lengua materna, a una cantidad de amigos (hubo un solo desconocido y porque lo trajo alguien allegado) con

Plaza del Rey

Plaza del Rey

quienes acostumbraba hablar catalán, de modo que en catalán les hablé después de leer el texto antedicho. A quien no es bilingüe quizá le cueste comprender la dificultad que uno tiene, habituado a usar una de las lenguas con una persona, a cambiar de medio ante esa persona. Me es prácticamente imposible hablar en español con Pere o con Montse. Así lo hice, leí mi propia presentación en catalán y de pie entre mi gente. Espero que Alejandro, el de la editorial, no se mosqueara por darle la espalda en ambos sentidos: el físico y el lingüístico.

Hasta aquí, el yo. Porque los verdaderos protagonistas de esa presentación fueron mi gente, tanto amigos como primos. Jorge, mi padrino y primo, que con sus 80 años sigue tan activo como con 20, siempre sonriente, gran bailarín de jotas y europeo por los cuatro costados, pues fue de los primeros españoles de posguerra que hablaba perfectamente inglés. Miguel Coronado, gafas de intelectual y también su actitud, con ese habla que parece nasal porque pronuncia muy bien. Eduardo, sonrisa triste, como toda la vida, quizá porque ella no le ha sonreído en ocasiones tanto como él merece, pero su ilusión y su ansia de vida, y una ironía fina, esta sí reidora, lo salvan de la tristeza.

De la Frape, antigua fábrica en la que trabajé, los dos Siscus, el Pere Casanovas, Rosa y Pepe. Con este último, y también con Pere, recordaba la noche “graciosa” haciendo octavillas con una vietnamita, que es un ciclostil pero absolutamente manual, usíase, antediluviana. Siscu Mollón con su mujer Pilar: con él corrimos hazañas oficinescas y montañeras, como la vez en que nos apostamos para recibirlo a gomazos al entrar en la oficina y en lugar de él apareció el jefe, que nos pilló a todos apuntándolo (por cierto, esta

La calva pensativa a la derecha es la de Salvador. A la izquierda, Pilar y la calva de su marido, Siscu Mollón. Un poco más delante, a la derecha, las cabezas de mis primos Eduardo y Miguel. Y enfrente, pequeñito en su mesa vendiendo libros, mi hijo Miguel

La calva pensativa a la derecha es la de Salvador. A la izquierda, Pilar y la calva de su marido, Siscu Mollón, junto al otro Siscu, el Manchón. Un poco más delante, a la derecha, las cabezas de mis primos Eduardo y Miguel. Y enfrente, pequeñito en su mesa vendiendo libros, mi hijo Miguel. Podría seguir, pero sería exhaustivo y cansado.

pareja compraron 5 ejemplares; supongo que serían para amigos y regalos; me temo que de haber estado traducido al swahili y al urdú, habrían comprado 25, por lo menos). O Siscu Manchón (no lo veía desde el 74), a quien siendo aprendiz, con catorce años, lo llevábamos al archivo, le bajábamos los pantalones y llamábamos a la secretaria Yolanda porque queríamos mostrarle una cosa. Hoy fácilmente se le llamaría a eso acoso laboral, y en cambio, no solo nos reíamos como posesos (y no parece el muchacho muy traumado por ello) sino que trabajábamos y rendíamos como equipo impecablemente. Pere, el gran Pere, hoy pintor de ratos libres como yo soy escritor, siempre de diseños estupendos y dibujos expresivos: no en vano hizo una serie de caricaturas sobre nosotros y sobre el “senyor Puig-ufet”, otro jefe de la oficina que tenía un aire de “senyor Esteve” que se lo pisaba, aunque luego resultó ser persona sensible y bondadosa. Rosa Palos, que aterrizó en la oficina con 16 añitos y acabó casada con Pere; apareció también uno de los hijos de ambos, Oriol, a quien yo había tenido sentado en mis muslos. Pere, Rosa y Siscu Mollón fuimos también colegas de montaña. Las fotos de entonces nos revelan muy, muy jovencitos. ¡Ah, caramba!, y Pepe, el hijo de la señora Paca, camarada de Comisiones, uno de aquellos héroes anónimos que no cantamos jamás “a las mariscadas”, sino que cuando no hicimos falta, nos retiramos.

A ellos, a los de la oficina de Frape, les leí mis primeros pinitos literarios, aquellos poemas y cuentos insufribles. Ellos compraron también mi primer libro de narraciones, del que me avergüenzo ahora, como parece natural.

La inefable firma de libros

La inefable firma de libros

La inefable Montse, la hermana que nunca tuve. Ella fue compañera de la empresa Klein y la persona que me hizo aficionarme a la Cábala. Sabia de muchas cosas e íntima amiga de Rosa desde que estuvo en Granada con la otra inefable Emi. La acompañó Laura, desconocida para mí hasta ese momento pero de la que pude comprobar su simpatía.

Del Patronato Ribas, la primera escuela donde di clases, acudieron tres personas: Rosa Pallejá, Montse Blanch y Luis Lahoz, su marido, pues se unieron allí, en el “Pato” Ribas, como decía mi hijo Miguel siendo un niño. Agradezco mucho a Rosa que viniera desde Tarrassa, donde vive, como al matrimonio, que fueron desde Lleida. Ellos y otros compañeros desperdigados por España y por el extranjero, fueron para mí la Transición, vivieron mi fracaso personal y mis dudas en lo político y en casi todo.

Exclusivamente de la montaña, Joan Codina y señora, agradables y obsequiosos siempre, y Llorenç García. Este aguantaba caminando más que nosotros a pesar de su cojera producto de una polio infantil. ¡Cuánto Pirineo, cuánto Montseny!, ¡cuánta testosterona en aquellos años!, ¡cuánto afán detrás de las chicas y qué poco éxito! Eso sí eran otros tiempos, y no los del obispo de Fano, ¿verdad, Olgoso?

Sin título

El del fondo es Patrocinio Picazo, mi gran amigo y coiniciador literario

Y por último, las dos personas que más me influyeron literariamente en mi primera juventud, letraheridos ambos y grandes lectores: Salvador y Patrocinio. La verdad es que entonces se leía, y mucho, pero también es verdad que ellos leían con fervor y atención. Hizo falta poco para tentarme porque yo también quería hacerlo. Opuestos los dos, quizá, y por ello complementarios. Incluso en su forma de vida posterior han sido opuestos, pero ¡me alegró tantísimo verlos allí escuchándome!

Luego, las cervecitas. Conversación agradable y picante, acideces que pusieron Salvador y mi hijo Miguel, que es más guapo que yo y más inteligente. Por desgracia, mi hijo pequeño no pudo ir por estar trabajando en Sevilla, de lo contrario, la fiesta habría sido apoteósica. En fin, una delicia que no olvidaré y que deseo haya sido grata para los asistentes. Y a pesar de todo, debo confesaros mi inseguridad, que se me cae encima después como la piedra que cae sobre el escalador después de que este pierda pie y es la que acaba de fastidiarlo: ¿gustará también la lectura de mi novela?, ¿soportarán más allá de las primeras 50 páginas, si es que llegan tan lejos, por insufrible? Porque una cosa es la venta del producto, y otra muy diferente el producto en sí.

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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3 respuestas a Presentación de Ashaverus el libidinoso en Barcelona

  1. Pere Casanovas dijo:

    Por un rato revivi aquellos momentos sensaciones y sentimientos como si estuvieramos en una bodega con 50 años menos,volvi a verte leyendo y saboreando el desayuno al tiempo que a Cortazar o Henry Miller absorto ausente i pensativo apartando las migas y con el lapiz presto para subrallar algun pasaje.
    Continuas sorprendiendome por tu capacidad de almacenar y ordenar conocimientos en tu privilegiada cabeza,me encanto la presentacion y desde luego tu amigo Angel Olgoso al que reconozco como gran conversador y narrador de historias, fue un placer volverte a oir y me reservo la lectura de ASHAVERUS para la pròxima semana en compañia de lumbre y hogar.
    Hasta pronto y gracias querido Miguel.

  2. Rosa Palos Baguñá dijo:

    Oooohhhh….! Miquel… quina feinada fent-nos protagonistes de la teva vida a tots. Molt maco de la teva part, doncs no t’has deixa’t cap detall ni a ningú. MOLTA SORT I MOLTES GRÀCIES !!!
    Miguel… ¡cuánto trabajo haciéndonos protagonistas de tu vida a todos! Precioso por tu parte, pues no has omitido ningún detalle ni a nadie. ¡MUCHA SUERTE Y MUCHAS GRACIAS!

  3. Vamos, que has vuelto depresivo. Me alegro de tu éxito, literario (yo lo doy por supuesto, pues conozco tu novela y hasta perpetré una reseña) y personal.

    Un abrazo,

    AG

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