Crónica del tercer Ágape Estacional del Institutum Pataphisicum Granatensis

El Sinlustre Institutum Pataphisicum Granatensis al completo, aprovechando el célebre cuadro de Max Ernst. Fotomontaje de Carmina López Luna. Puede distinguirse a personajes del famoseo como Umberto Eco, Andrés Sopeña, José María Merino, José Vicente Pascual o Ángel Olgoso, en el centro de primera fila por ser Rector Magnífico. T. H. Agapito no pudo posar por hallarse indispuesto sentado en la taza del water

El Sinlustre Institutum Pataphisicum Granatensis al completo, aprovechando el célebre cuadro de Max Ernst. Fotomontaje de Carmina López Luna. Puede distinguirse a personajes del famoseo como Umberto Eco, Andrés Sopeña, José María Merino, José Vicente Pascual, Fernando de Villena o Ángel Olgoso, en el centro de primera fila por ser Rector Magnífico. T. H. Agapito no pudo posar por hallarse indispuesto sentado en la taza del water

Por una parte, primer Ágape de la historia interna con Orden del Día, orden que no se cumplió porque el Rector Magnífico y Perezoso cometió el error de imprimirlo por anverso y reverso (además de Perezoso, Tacaño, porque lo hace para ahorrar papel) ocurriendo lo previsible: que se nos olvidó de mirar el reverso. Con todo, más patafísico no pudo ser el asunto. En otros sitios serios no pasan esas cosas.
De 39 Sátrapas Trascendentes, asistimos 11, lo que no está nada mal habida cuenta que la no asistencia a este tipo de eventos está castigada con 30 días de calabozo en las cárceles piranesianas y 3 golpes de knut en… allí.
Comida, cervezas, vino y otros adminículos no detallaré para no incurrir en proliferarme, para ser cada día más sintético (que no sintetico, porque resulta que teticas ya me van saliendo) por hacer caso al Sátrapa Pepeluí, y para no dar envidia, pero sólo insistir en la enorme tranca en forma de bocata o similar italiano que se trincó (tranca-trincó, ¿os habéis fijado?) el Reverendo Rector Magnífico.

El Sátrapa Guillermo Rodríguez de Lema Blanco como decorador y disponedor de platos agotados

El Sátrapa Guillermo Rodríguez de Lema Blanco como decorador y disponedor de platos agotados

Pasados a las actividades propias de nuestro sexo patafísico, diré que el Sátrapa Guillermo, Regente de la Cátedra de Necablastesia y Neodulia Aplicada, así como Catecúmeno de la Tramoya Conceptual y Nigrofilópata de Reastasias Inanes y Distorsiones No Euclidianas, trajo sendos papeles (uno para cada uno) que nos hizo recitar al unísono, recreando especie de oración al Altísimo (se sobrentiende que fue al Altísimo Vicecurador, Cocodrilo Lutembi) en plan murmullo que sorprendió a propios y ajenos (los ajenos abundaban porque estaban viendo el Atlético-Chelsea en la pantalla gigante del Bacus-Romano, y deduzco que les debimos tocar los sendos cataplines, de dos en dos, con nuestra oratoria, de oración, que no de retórica, aunque también la tenía).
Se coleccionaron las diferentes propuestas de actividades Pro-Escándalo de cuantos calzan calzoncillos blancos de pantalón, para la velada Patafísica que se celebrará el 21 de mayo en el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada.
Se votó por unanimidad (hubo más votos que participantes porque algunos levantaron ambos plátanos, es decir, ambas manos) el nombramiento de T. A. Agapito Trasconejo como Vicecurador Apócrifo, asunto que quedó sobradamente demostrado cuando dos días, dos, más tarde, él, junto con los satrapillas Gärtner y Arnas, sacaron un nauseabundo articulillo en el periódico Ideal haciéndole la pelotilla al Rector Magnífico y Perezoso. El problema de T. H., como todo el mundo sabe, es que es apócrifo, es decir que lo abres y sale agua… ¡uy!, no, eso era un apogrifo, perdón, bueno, sea lo que sea que signifique apócrifo, lo es.

Lectura radiofónica de Te inquiero mucho, teatro patafísico de T. H. Agapito

Lectura radiofónica de Te inquiero mucho, teatro patafísico de T. H. Agapito

José Luis Gärtner, Regente de la Cátedra de Estulticia Dramática y Bufonería Recalcitrante, Datario Máximo de Velocipedia, Cuescomante Epistemológico y Administrador de la Comisión Agapitístico-Kafkiana, y su adláter Miguel Arnas Coronado, Regente de la Cátedra de Apoteosis Novelesca Aplicada, Administrador de la Sub-Comisión de Ciencias Practicables e Impracticables y Secretario del Departamento de Cabalística Agnóstica, representaron ambosdós de forma radiofónica una teatrera obra del ínclito T. H. Agapito, que tuvo un gran éxito de público y crítica. Menos mal que no era el tiempo de las sandías.

Sin tener ni idea de qué hay que hacer para que los plátanos suenen, los Sátrpas Trascendentes los exhiben y enarbolan con descaro

Sin tener ni idea de qué hay que hacer para que los plátanos suenen, los Sátrpas Trascendentes los exhiben y enarbolan con descaro

Y al fin, después de que proliferara durante tiempo el ruido de plátanos (no de sables, coño, que pinchan), y a plátano armado (no somos república bananera) se procedió al previsto Golpe de Estado y deposición del Rector Magnífico, Ángel Olgoso, Proveedor-Propagador, Regente de la Cátedra de Brevidoxología y Heurística de lo Epifantástico, así como Secretario del Departamento de las Nubes, los Silencios y los Eremitas, para lo cual, el Sátrapa enhiesto (porque se levantó) Miguel Arnas, armado de plátano (qué peligro en esas manos), leyó un Manifiesto que a continuación se incluye, incurriendo incluso en el extremo de cantar ópera, tras lo cual se volvió a nombrar Rector Magnífico a Olgoso por: 1º: el aquel de que hay que cambiarlo todo para que todo siga igual; 2º: ¡pero si lo ha hecho muy bien!; 3º: ¡es tan bonico, a pesar de ser cincuentón!, y tras la susodicha lectura y contrarréplica del Rector Magnífico, que pronunció un discurso digno de Fidel Castro, para lo cual usó, sin lupa, una chuleta de 15 centímetros cuadrados, se procedió a la defenestración e infenestración del Rector de la cual se incluye documento gráfico, histórico e histérico.
He aquí el Manifiesto, que fue pronunciado por el indignado Arnas con acento latinoamericano por el aquel de que para dictadores golpistas, los de allá (pronúnciese a la argentina manera), pues todos los otros son unos aficionados; se me olvidaba, lo de acento latinoamericano fue literal porque el joío, al no tener ni pajolera idea de acentos chilenos, argentinos, venezolanos o bolivarianos, montó un batiburrillo de todo junto donde se ignoraba si se hablaba desde el cono sur o desde el cilindro norte:

El Sátrapa Miguel Arnas leshendo el Manifiesto Pro-cama, con su plátano amenazador en mano

El Sátrapa Miguel Arnas leshendo el Manifiesto Pro-cama, con su plátano amenazador en mano

“El Comité Palotinesco de Actividades Antipatrióticas declara:
Manifiesto pro-cama, nos falta la ele, y lo de la cama nos place, por la deposición de Su Ilustrísima el Rector Magnífico y Perezoso del Institutum Pataphisicum Granatensis
-¡Quieto todo el mundo!
-¡Se sienten, coño!, ¡boludos!
Y si ya están sentados, ¡se resienten!, ¿te resientes del estómago?, omeprazol, mi pata, omeprazol, ¿te resientes de lumbago?, paracetamol, güey. Por el poder que nos confiere el platanar, declaramos el Estado de Sitio en los senos del Institutum. Queda, desde este momento, y hablando de senos, prohibido poner Radio Nacional (hacer el gesto de sintonizar una radio antigua, como si se retorciera pezones).
Como bocazas, para vocales y consonantes ya hay muchas, de la comisión golpista declaro con descaro preclaro: Hartos de la gestión e ingestión demente, clemente y semente del Rector Magnífico, lo declaramos depuesto de su puesto. Esta deposición será llevada al laboratorio para su análisis.
Los golpistas somos menos muchos que machos, y tenemos un plátano que no nos lo merecemos. Los huevos… los huevos los ponen las gallinas. Respecto al poder, inauguraremos una época que durará un suspirillo.

El Rector Magnífico amenazado con sendos (grandes) plátanos y acallado con tapón vinachero en la boca

El Rector Magnífico amenazado con sendos (grandes) plátanos y acallado con tapón vinachero en la boca, y rezando por su pronto restablecimiento en el cargo sin daño para su persona.

Motivos para el platanazo, que no golpe: a/ El Rector Magnífico lleva barba y calzoncillos de lunares. Nosotros iremos rapados, y para muestra un botón (señalar a José Luis Gärtner) y tanga de color fuego. b/ No ha tenido ni siquiera el detalle de concedernos subvención ni sinecura alguna, y ya se sabe, no hay voto si no hay coto, de caza. Nosotros daremos agapitercios a espuertas; no servirán para nada, pero mola. c/ Nos obliga a llevar la chapa del Institutum y siempre se nos olvida. Nosotros graparemos la chapa al plátano, no se me asusten. d/ El Rector Magnífico nos tiene subyugados con su altísima calidad literaria. Nosotros escribiremos tan mal que nos contratará TVE.
Porque en realidad, en realidad, nos gusta la gestión demente, clemente y semente y semos olgosianos, olgosófilos, olgofilosóficos y olgosifilíticos, de modo que, con tal de que no nos contrate TVE, pro-camamos, lo de la cama se está volviendo obsesión, desde aquí la reposición del Rector Magnífico, previa, naturalmente, defenestración en oblicuo e inverso, sin montón de mierdra debajo ni encima, la defenestración, decía, e infenestración (cantar con la melodía del aria de Leporello del Don Giovanni mozartiano:

El ínclito Sátrapa idem de antes, manifestando su satisfacción por haber logrado cantar ópera, tras lo cual ni siquiera podrá irse al infierno porque el señor Mozart lo perseguirá, garrote, que no plátano, en mano para reasesinarlo por haber machacado su ópera pero que la amante del señor William Randolph Hearst

El ínclito Sátrapa idem de antes, manifestando su satisfacción por haber logrado cantar ópera, tras lo cual ni siquiera podrá irse al infierno porque el señor Mozart lo perseguirá, garrote, que no plátano, en mano para reasesinarlo por haber machacado su ópera peor que la amante del señor William Randolph Hearst

Deh!, vieni alla finestra, o mio tesoro/ Deh, vieni a consolar il pianto mio), defenestración e infenestración en diagonal y contrapicado, refenestrando las fenestras e infestando las canastas, con lo que queda cumplido lo de depuesto y repuesto en su puesto. Misión cumplida. Viva el plátano, y de paso el higo, viva el Rector Magnífico, y nos da igual que viva lejos, vivamos todos, pero ¡pinches güeys!, ¡coñoh’e madre!, no os quedéis a vivir aquí, que esto es pulpería y Juan, el dueño, se irrita.
Respecto a los plátanos, que cada uno se lo meta por donde le quepa.”
El Sátrapa Andrés Sopeña, Regente de la Cátedra de Ontogenesocracia, Secretario del Departamento de Pensiles, Instantáneas y Alineaciones Balompédicas Pertinentes, aparte de Providatario de la Didáctica del Cinquillo, aparte de expresar su queja porque arresulta ser que no tiene ni p… idea de jugar al cinquillo, pedía sangre desde el principio, rogando que se arrastrase por las orejas al Rector, o cuanto menos se le sacudiese un par de bimbas para que la camiseta quedase maculada de sangre, quizá porque él llevaba en la suya un huevo frito. Luego, cuando se procedió a la defenestración, debió darle pena porque empezó con aquello de “que no haya sangre, que no haya sangre”, posiblemente porque a cada revolucionario le sale de dentro, inevitablemente, su Robespierre, y su Madre Teresa.

Enmascarados, de izquierda a derecha: no sé, no sé, no sé (aunque por el huevo frito lo conocerás), no sé, no sé (por lo rubiasco se entrevé al Rector Magnífico), no sé, no sé, no sé, yo, no sé y no sé

Enmascarados, de izquierda a derecha: no sé, no sé, no sé (aunque por el huevo frito lo conocerás), no sé, no sé (por lo rubiasco se entrevé al Rector Magnífico), no sé, no sé, no sé, yo, no sé y no sé

Finalmente, se procedió a la afoto de grupo, en la que fue obligatorio enmascararse con pasamontañas, bufandas o bragas. También se adjunta documento gráfico y podrá notarse, si se amplía convenientemente, que cierto individuo se tomó muy en serio lo de las bragas. Las señoras Sátrapas, que manifestaron su desacuerdo cuando se propuso que cada Sátrapa dispusiera de un harén, porque para algo semos Sátrapas, y lo manifestaron al grito de “¡aquí, como en la guerra, o todas, o ninguno!”, las señoras asistentes, digo, Celia Correa, Regente de la Cátedra de Epipólasis Histórica, Dataria de Eremofilia y Acatisia, así como Auditora Máxima de Quimeras,

Defenestración e infenestración del Rector Magnífico. Obsérvese la cara de pánico de éste y la de crueldad de Sopeña y algún otro. Algunos no podían evitar el aspecto de cachondeo y el descojono.

Defenestración e infenestración del Rector Magnífico. Obsérvese la cara de pánico de éste y la de crueldad de Sopeña y algún otro. Algunos no podían evitar el aspecto de cachondeo y el descojono.

Cactus y Causas Perdidas, y Marina Tapia, Regente de la Cátedra de Euquiresis, Calicalia y Títeres Voluntarios, Señora de las Landas de Valparaíso y Taumaturga Lorquiana Máxima Pastora de Versos Ovejas-Negras y Protodataria de Ars Hibridalis, ambas armadas de sendos plátanos, y bragadas como dios manda, asimismo se enmascararon, cosa que fue una lástima porque os perdéis la belleza coruscante y epifenoménica de ambas.
Una señora, usuaria del bar Bacus-Romano, y por supuesto ajena al evento, dijo al vernos lo de “paece mentira, señores tan mayores”.

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Acerca de elarboldearnas

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5 respuestas a Crónica del tercer Ágape Estacional del Institutum Pataphisicum Granatensis

  1. Maritina Navazo dijo:

    No, desde luego, no te llevaré la contraria , ni se me ocurriría. Se ve que os sentó bien la cena y las fotos os quedaron lindas de veras, las reales y las falsas. Seguro que dormistéis bien aquella noche, después de vuestra revolución . Me alegro por todos

  2. Se os ve depresivo-compulsivos y, sobre todo, decaidillos/as. En fin, se ve que Breton vive y que don Alfredo (entiéndase Jarry, que no Pérez Rubalcaba) tiene plena vigencia.
    Celebro que quede algo de humor en este país infecto.
    Un abrazo,

    AG

  3. Esther dijo:

    Eso! a mal tiempo buena braga! Larga vida al cronista y al Institutum Pataphisicum Granatensis!

  4. gart dijo:

    Yo no estaba allí. Es todo falso. Las imágenes están trucadas. ¿Por qué os tapáis? ¡Qué vergüenza, polamódedió! ¡Viva Robespierre! Abajo los de arriba, y arriba los de abajo. Te digo que yo no estaba allí. El calvo ese es un impostor. Un Dybuk. Eso no es una revolución: es una romería. Lo único que tiene realismo es la defenestración. ¿Para cuándo la próxima? ¡Que yo no estaba allí, coño!

    • Pues ¡claro que estabas!, ¿quién, si no, reprimió los ímpetus de sana violencia del Sátrapa Sopeña, o del Sópreña Sátepa, o como sea? El calvo. ¿Quién leyó la teatrada de T. H. Agapito?, el calvo. ¿Quién se comió una lasaña?, el calvo. ¿Quién convocó a Robespierre y se presentó el joío con la cabeza bajo el brazo?, el calvo. La defenestración, hablando de todo, no se realizó porque no había mierdra debajo.

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