Mason y Dixon, de Thomas Pynchon

Mason y DixonHe cerrado, después de casi un mes de lectura, Mason y Dixon, de Thomas Pynchon. Lectura rica, recomendable. 959 páginas densas, aunque no tanto como en otras novelas del autor norteamericano, por ejemplo, El arco iris de gravedad.

Pynchon se merecería el Nobel, claro está, si tuviese la amabilidad de pasarse por Estocolmo a recogerlo, cosa que seguramente no haría. Ya le dieron el National Book Award y mandó a un cómico a recogerlo. Apenas hay fotografías suyas, si no es alguna de cuando estuvo en la marina, quizá con veinte años, y cuenta ahora con 73. Sigue en eso el hábito de otros escritores norteamericanos que repudian la publicidad sobre sus personas en pro de la publicidad sobre sus obras, como Salinger u otros. Lo contrario de nuestros escritores-estrella, perfectamente confundibles, algunos de ellos, con Belén Esteban. En esta península de nuestros pecados sería incomprensible una actitud así porque deseamos conocer la cara de nuestros escritores aunque no leamos ni una letra de ellos. Algo semejante pasa con Lorca de quien se está buscando desesperadamente una grabación con su voz o el lugar exacto donde está enterrado, como si ello pudiese aportar algo a su maravillosa obra.

Mason y Dixon es la historia de esos dos personajes que trazaron la línea de delimitación, o frontera, entre Pensilvania y Maryland. Aparentemente una novela histórica. Falso, naturalmente. Pynchon es lenguaje, como en su momento lo fue Joyce. Es también un postmoderno que cumple los requisitos de esa tendencia novelística: consideración del azar como fuerza, atención a lo social como algo más, no algo imprescindible y obligatorio (es decir, esa falsa acusación que se le hace al postmodernismo de falta de compromiso), integración de lo fantástico como algo esperable y natural, sin alharacas, merma de la imposición de ser innovador en las formas, al tiempo que relación irónica con la tradición, etc. Todo eso está en la novelística de Pynchon.

Para mí su lectura ha significado la recuperación de la vieja libertad, aquella de la que me convencieron en narrativa autores como Cortázar, el Torrente de La saga/fuga de JB, Jünger, Juan o Luis Goytisolo, etc. Es más, me ha hecho recuperar la idea de una futura novela, de la que al fin, he visto la forma y que, si la vida me da algo más de tiempo, escribiré.

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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