Al fin prohibidas las corridas de toros

¡Aleluya!, ¡al fin en algún lugar del mundo, un rincón privilegiado, se ha prohibido ese espectáculo deleznable de los toros! Por suerte, y con muy buen criterio, no se han prohibido las fiestas de “correbous”, mal llamados toros de fuego o embolaos, vernáculo jolgorio consistente en embrear los cuernos de un toro y prenderles fuego, de forma que el animal ya no necesita que sea de día para ver, todo en pro de las insignes tradiciones y de la deferencia hacia el animal, que se va a ahorrar una pasta en pilas para linterna.

Ahora toca entrar en la carrera digna y humana, moderna y capitalista, competitiva e inversora de ahorros, de adquirir los terrenos de la plaza de toros de la Monumental y edificar en ella buenas mansiones de superlujo en el mismo centro de la ciudad, o lo que es mejor en tiempos de crisis, buenos equipamientos culturales que generosamente pagarán Ayuntamiento, Diputación y Generalitat, aunque al cabo de pocos años se vengan abajo y aplasten a algunos incautos, a buen seguro charnegos o inmigrantes. O aún mejor, en tiempos, no ya, de desprestigio de esa religión absurda y represora del sexo como es el catolicismo (teniendo la Sagrada Familia, a nadie se le ocurrirá edificar otra catedral), se podría, y probablemente se hará, construir una mezquita, templo de una religión liberal, humana y respetuosa con las mujeres, amorosamente recluidas en sus burkas para que nadie sienta repugnantes deseos hacia ellas, a pesar de lo cual más de una mente calenturienta verá pelos tras las veladuras, sobre todo pelos que es lo peor que puede verse. Respecto a la vieja plaza de toros de las Arenas ya se está reconvirtiendo en centro comercial, donde los inocentes infantes podrán comprar juguetes muy poco peligrosos para su salud, pues apenas tendrán zonas desprendibles y tragables o rebabas cortantes, consistentes en bárbaros armados con cachiporras, capitanes-américa dotados de persuasivas armas láser de destrucción masiva y demás adminículos del pacifismo nuestro de cada día, así como sus madres adquirirán enormes dosis de botox para eliminar sus arrugas y ser así más atractivas para sus esposos y evitar que éstos se gasten sus dineros con mujeres malas que los entretendrían con conversaciones vivaces e imaginativas.

Asimismo, y por el aquel de la diversificación de riesgos, le tocará al buen inversor, por supuesto con los correspondientes créditos de las Cajas de Ahorros de la Comunidad, y digo Cajas porque a esas las mandan los políticos y han sido éstos los autores de la ley antitaurina, ampliar las plazas de toros ya existentes, o construir nuevas, en las localidades cercanas a ella, es decir Castellón, Alcañiz, Fraga, Zaragoza, Barbastro o Huesca, Foix, Perpignan o Nîmes, y montar empresas (nunca una sola para así poder quebrar una de ellas, sacar rentabilidades, potenciar las otras, o crear una nueva y vuelta a empezar) de transportes por carretera para que los aficionados (clandestinos, con mala conciencia, avergonzados) puedan ver el repugnante espectáculo que, para colmo de males, representa lo más rancio y casposo del viejo franquismo, incluidas las corridas de México, por ejemplo, donde Franco no puso nunca el pie, pero donde el presidente Cárdenas, acogedor de refugiados republicanos, era tan franquista como para potenciar esa repulsiva “fiesta”.

Otra virtud que tendrá la medida terapéutica social tan bien enfocada por las autoridades catalanas será que el populacho dejará de preocuparse por asuntos banales como el paro, el endeudamiento público o la corrupción política, cuestiones en las que nada tiene que opinar.

Por fin, como consecuencia de esta prohibición, y si como es de prever se extiende a otras Comunidades, desaparecerá la aborrecible raza de los toros de lidia, representativa tan sólo de esos más aborrecibles aún anuncios de cierta marca de espiritosos que, enormes, negros como charoles civilescos, estropean con su grandiosidad testicular los paisajes de nuestro solar patrio. Siempre se puede crear una reserva donde se mantendrán, junto con los linces ibéricos y los mugrientos cerdos de bellota, reserva a la que se llevará a los niños para contarles cuentos más educativos que la Caperucita o Garbancito, donde el ogro hispano y encorreado, camisa azul, mosquetón terciado y cinto de cuero con gallina de latón, torea malvado y cruel a un animal que merece todos nuestros respetos y al que, por eso mismo, haremos desaparecer porque no tiene utilidad alguna si no es para la lidia de infausto recuerdo.

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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6 respuestas a Al fin prohibidas las corridas de toros

  1. Sembrao, Miguel. Sembrao.

    Un abrazo.

  2. Cuando la izquierda se olvida del prohibido prohibir, y no prohibe reñir a los niñatos porque le dicen hijoputa al profe, pero prohibe las corridas de toros o cualquier otro disfrute, ¿qué se puede uno esperar?

  3. ESMAR dijo:

    ¿Se permitirán vender publicaciones de Goya, Lorca, Picasso…?

    Hoy he escuchado que se ha planteado ya la prohibición de tiendas que vendan “recuerdos de España”: andaluzas con bata de cola, flamencas, toros, castañuelas…
    Creo que las figurillas de los portales de Belen que padecen de colítis, si serán permitidas.

    Estoy planteándome montar una tiendita pequeña para venta de cascos que eviten accidentes a los castellets

    Por cierto: Entiendo bastante de tauromaquia; pero me entusiasmaría que se suprimiesen los toros en España, y los circos, los zoos, el boxeo, las carreras de caballos, la caza y la pesca. (Seguro que se me olvida algo)

    Un abrazo, Miguel

  4. Los toros siempre me han sido algo indiferente, pero sabeis que os digo que esto mas que una lucha contra la crueldad del probre animal, es una lucha contra todo lo que huela a “espanol”, es decir el asqueroso nacionalismo que no valora mas que lo propio. Pena que no haya conseguido lo queria aqui en Irlanda para poder decir, de verdad, “iros tos al peo”. Y en eso por supuesto excluyo a algunos amigos que aun me quedan en ese “sunny shithole” al cual voy a volver. Como decia aquel “me duele Spain” Hale.

  5. Ana Castañeda Becerra dijo:

    ¡Enhorabuena Miguel!:
    Gracias por hacerme partícipe de tus reflexiones, las leo todas y con atención. Un abrazo: Ana

  6. gart dijo:

    Donde se ponga una buena corrida, que se quite el football (y los toros)

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