Artículos periodísticos

Coloco de nuevo dos artículos de los sacados en el periódico Ideal en su sección De Buenas Letras. Espero que os sugieran algo bueno.

De utilidades y conveniencias

Portada del libro de Ramón Tamames

En estos meses de confinamiento, y lo que nos queda por pasar, ha sido muy útil tener un entretenimiento concreto, una forma de pasar el tiempo que no sea aplatanarse frente al televisor ni salir a correr por calles o caminos, actividad vetada. Leer sirve tanto como hacer maquetas. Solo que lo primero acostumbra tener mala fama en este país de todos los diablos donde he sido insultado alguna vez con la palabra intelectual.

Por la entidad a la que pertenezco, se me supone afición a leer y escribir. En estos meses me ha dado por leer historia, además de mis habituales temas: novela o cuento, ensayo, preferentemente literario y filosófico. Mas, durante unos meses, historia: la biografía de Hernán Cortés, de Tamames, la de Shakespeare, de Greenblatt, la del emperador Carlos y la de su hijo Felipe, ambas de Parker. Leer historia tiene como ventaja-inconveniente que te enteras de las cosas. ¿Por qué inconveniente?, porque dinamita el prejuicio. Los prejuicios son como los zapatos viejos, muy cómodos aunque atenten contra la industria y el buen gusto. Calzarse unos nuevos puede producir ampollas, pero es absolutamente necesario porque el apoltronamiento prejuicioso es nefasto para la inteligencia. Muchos creen que la conquista americana por los españoles fue nefasta. Seguramente con razón, pero no tanta. Tamames no es sospechoso de conservadurismo, ni económico ni político. Los reinados del emperador Carlos y su hijo Felipe tuvieron sombras y luces. Muchos ven solo las sombras. Parker pone luz, no para eliminar las negruras sino para darla a todo, lo bueno y lo malo. La biografía de Shakespeare no es una mera enumeración de acontecimientos y éxitos teatrales o fracasos amorosos, sino un retrato profundo de una sociedad. A veces temo que la formación histórica de nuestra juventud, tan dada a juzgar con patrones actuales los hechos antiguos (y es antiguo todo lo de 20 años atrás) alcance el nivel de preguntarse por qué Carlos V no les ponía un whatsapp a sus conquistadores en América para enterarse de cómo iba el asunto, o cómo es que estos no hacían una transferencia bancaria a los Felipes Habsburgo con el oro capturado en lugar de enviarlo por barco, con la de piratas que había. Lo peor no es eso: los jóvenes suelen ser ingenuos respecto a lo que ignoran. Lo peor es la gente madura que se aferra a lo que cree saber sin ponerlo jamás en duda leyendo o enterándose de la verdad.

Una consigna

José María Gil Robles

En 1934, durante la II República, un grupo de partidos conservadores ganaron las elecciones. Entre esos partidos se contó la CEDA, Confederación Española de Derechas Autónomas, con un presidente, José María Gil-Robles, que reunía las características de algunos líderes fascistas de Europa, al menos en sus intenciones primeras, a pesar de lo cual, en el 36 se fue de España y no pudo volver hasta 1953, con una actitud clara de oposición al régimen del general Franco y a favor de la monarquía.

En los tiempos de la fundación y triunfo de la CEDA, así como otros partidos no democráticos europeos también los tenían, se impuso un eslogan que caracterizaba a su jefatura e ideología: Todo para el Jefe. Como buena frase política, se repetía hasta la saciedad. La CEDA no era Falange, aunque algunos de sus postulados se aproximaban peligrosamente.

Mi padre, barcelonés, me contaba que entró en una ocasión en los servicios de una cervecería famosa de la ciudad y vio una pintada que decía así: ¡No tirar de la cadena!, ¡todo para el Jefe! Admirable la capacidad del pueblo español de traducir a broma las barbaridades que siempre han hecho y dicho sus dirigentes (podría decirse de nosotros aquello de “qué gran vasallo si hubiere mejor señor”). La chirigota siempre ha hecho daño a esos mismos dirigentes cuando se toman demasiado en serio a sí mismos. Y esto se da no solo en casos de clarísima dictadura, sino también en ciertos dirigentes democráticos que se creen imprescindibles e insustituibles.

CArtel electoral en la Puerta del Sol madrileña. Justo encima de donde hoy aún está Doña Manolita. No sé yo.

Muchos opositores a esos dirigentes que se toman a pechos a sí mismos consideran que la cuchufleta va en contra de la seriedad que exige la Historia, la Política, el Pueblo y el País, magnificación de lo que ellos consideran trascendente. Están en un error, y aunque no lo estén, los españoles nos seguiremos tomando a chufla lo que hagan. Si nos reímos del dictador a pesar del peligro, seguiremos riéndonos de los políticos democráticos porque es la manera de darle salida de espita a la impotencia que el pueblo tiene ante quien está arriba. La pregunta, para mí importante, que no trascendente, es: ¿seguirán pensando algunos seguidores de ciertos mandamases de hoy, que todo se debe al Jefe, que todo debe darse en función de los deseos, oníricos a veces, del Jefe? Cada partidario verá la paja en el ajeno y no la viga en el propio. Tendremos que seguir riéndonos. Además, la chanza, la mojiganga son dignas de estudio lingüístico, que los hay.

Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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