Ausias March, un poeta a quien todo el mundo nombra pero poco leído

Ausias March

Se hablan en España cuatro lenguas. Una de ellas es la oficial y la que sirve como lengua franca, es decir aquella que todo el mundo conoce y mediante la cual nos podemos comunicar unos con otros. El desgraciado desconocimiento generalizado que tienen los españoles pertenecientes a Comunidades Autónomas monolingües, como esta en la que resido, lleva a extremos muy desafortunados. Por no hablar de la profunda ignorancia que, en ocasiones, conduce al desprecio, aventurando opiniones, no ya erróneas, sino desdichadas sobre la inexistencia de la literatura en esas otras lenguas. Claro que, habida cuenta el desprecio asimismo que la gente del común siente por la literatura en español, no es de extrañar que este sentimiento estúpido se extienda a las otras literaturas. Por suerte, hay gentes que sí valoramos la buena literatura sea en la lengua que sea, y sobre todo, si son las del Estado. Quizá porque la lectura es la forma de discutir con las personas más inteligentes y cultas que en el mundo han habitado. Sin contar la cuota de belleza que aporta esa lectura.

Portada de Dictats, de Ausias March en edición de Cátedra

Quiero hoy hablar de Ausias March, poeta valenciano que escribió excelsos poemas en esa lengua, que era el catalán o llamosí (lemosín) hablado por los pobladores procedentes de la Cataluña oriental, parece ser. En la España del momento no fue, ni mucho menos, poeta menor. El Marqués de Santillana lo resalta como uno de los más grandes poetas de los reinos de España. El enaltecimiento de March como máximo poeta español solo fue eclipsado cien años más tarde por Garcilaso de la Vega. Esa comunidad poética marca un poco lo que debería continuar siendo nuestro país. Sin complejos de superioridad ni de inferioridad. Sin complejos. Pero hablemos de poesía.

Su poesía, de la que se han conservado 128 poemas, toca, resumiendo, cuatro temas: el amor, quizá el más importante, la muerte, la metafísica, desde luego desde el punto de vista religioso pero basado en la duda y en lo que luego llamaría Unamuno el agonismo, y por último los satíricos o ridiculizadores de personajes.

Marqués de Santillana

Pero dejadme que, sin entrar en más detalles, que dejo a los filólogos, y que están profusamente analizados en los libros en el mercado de y sobre la poesía ausiasmarchiana (en especial la reciente edición de Cátedra titulada Dictats, en edición de Robert Archer y con traducción, que es la que usaré, de Marion Coderch y José María Micó), dejadme que trascriba algunas estrofas de esos poemas y su traducción. Lo haré tanto en la lengua original como en su traducción, la de esa edición que he nombrado. Creo que la poesía en lengua extraña, pues en este caso no es extranjera, o desconocida, es mejor leerla en bilingüe, pues con algo de esfuerzo consigue uno captar la musicalidad de los poemas.

Amor medieval

Si bé amor les passions avança,

en ser primer lo desig li da força,

e puis delit lo sosté dins son regne;

fallint aquest, defall d’amor lo ceptre.

No sia entés present deshonest acte,

car fina amor d’altra amor se contenta;

si no l’ateny, viu d’esperança sola,

e la gran por segueix lo seu contrari.

 

Cell qui d’amor del tot no-s lleixa vençre,

sí que raó de son consell no llunya,

no mereix pas la corona de martre

d’aquells passius no havents altre compte

sinó pensar haver lur vida terme,

finit aquell qui en tal extrem los mena,

creent de ferm los fets del món ser ombra

d’aquell sol clar qui tot llur cor escalfa.

Amor medieval

Aunque el amor es la mayor de las pasiones, el deseo llega en primer lugar y lo fortalece, y luego el placer lo perpetúa en su reino; si flaquea el placer, flaquea el reinado del amor, se contenta solo con otro amor; cuando no puede alcanzarse, vive de la sola esperanza y en caso de desesperanza desemboca en el miedo.

Quien no se deja vencer completamente por el amor, de manera que no ignora lo que aconseje la razón, no merece la corona de mártir. Se la ganan solo los que, objetos de la pasión, una vez extinguida la esperanza que a tal extremo los ha conducido, no tienen otra meta que llevar a término sus vidas, creyendo de veras que las acciones del mundo son la sombra de aquel claro sol que da calor a sus corazones.

Catòlic só, mas la fe no m’escalfa

que la fredor lenta dels senys apague,

car jo eleix ço que mos sentiments senten,

e paradís crec per fe i raó jutge.

Aquella part  de l’esperit és prompta,

mas la dels senys rossengant la m’acoste.

Doncs tu, Senyor, ab foc de fe m’acorre

tant que la part que-m porta fred abrase.

 

La muerte, siempre presente en el Medievo

Tu creïst mi perquè l’ànima salve,

e pot-se-fer de mi saps lo contrari.

Si és així, per què, doncs, me creaves,

puix fon en tu lo saber infal-lible?

Torna a no-res, jo-t suplic, lo meu ésser,

car més me val que tostemps l’escur càrcer.

Jo crec a tu com volguist dit de Judes

que-l fóra bo no fos nat al món home.

Giotto. El capítulo de Arlés

Soy católico, pero la fe no me inflama lo bastante para sofocar la tenue frialdad de los sentidos, porque escojo lo que percibo por las sensaciones, y creo en el paraíso por fe, y lo ratifico por la razón. Tengo la parte del espíritu dispuesta, mas la de los sentidos la llevo a rastras. Así pues, Señor, guíame con el fuego de la fe hasta el punto de que me abrase la parte que me enfría.

Me creaste para que salvase mi alma, y sabes que conmigo puede ocurrir lo contrario. Si es así, ¿para qué me creaste, siendo en ti el saber infalible? Te suplico que aniquiles mi ser, pues lo prefiero a la eterna cárcel oscura. Yo creo en ti por lo que dijiste de Judas: que sería mejor que ese hombre no hubiese nacido.

Caballeros en el medievo

Excelente poesía en un hombre inmerso aún en el Medievo pero que, conocedor de la poesía latina y la venida de Italia con Dante y Petrarca, supo adaptar magistralmente aquellas formas a una lengua que se usaba en las Cortes y pueblos, y también en la literatura en poetas tan importantes como Jordi de Sant Jordi, Andreu Febrer, Pau de Bellviure, Guillem de Berguedá y el padre de nuestro poeta, Pere March, y ajustarla mejorando la de moda entonces, la poesía trovadoresca, contagiando esta de una intelectualidad y delicadeza que aquella tenía, sí, pero mucho menos.

Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
Esta entrada fue publicada en Reseñas. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Ausias March, un poeta a quien todo el mundo nombra pero poco leído

  1. Josefina Martos Peregrin dijo:

    Muchas gracias, Miguel, por recordarme a este poeta que no he leído tanto como merece y ofrecernos algunos de sus poemas, en su lengua original y traducidos. Buscaré esta edición de Cátedra.

  2. Gracias a ti por leerme. La traducción es de veras impecable. Un beso

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s