Qué sé yo de Patafísica o cómo adaptarla a los tiempos que corren.

Alfred Jarry antes de su última petición antes de espicharla: un escarbadientes

Alfred Jarry antes de su última petición antes de espicharla: un escarbadientes

De entrada debe saberse que la Patafísica fue inventada como nombre por Alfred Jarry, escritor francés de principios del XX que compuso la maravilla aquella del ciclo teatral sobre Ubu, que inaugura el teatro del absurdo y la ridiculización de realeza, aristocracia, milicia y burguesía. Pero no es ahí donde Jarry utiliza el palabro Patafísica sino en Gestas y opiniones del Doctor Faustroll. Citando a nuestro Rector Magnífico Ángel Olgoso, “Patafísica es una formación onomatopéyica a partir de sucesivas contracciones de epi ta meta ta physika, es decir, la ciencia que se sobreañade a la metafísica, extendiéndose más allá de ésta como ésta se extiende más allá de la física”. También es la ciencia de las soluciones imaginarias, o la ciencia que estudia las excepciones (si es que puede haber tal ciencia).

En los años cincuenta del pasado siglo nació en París el Collège de Pataphysique al que pertenecieron o pertenecen tipos como Umberto Eco, Fernando Arrabal, Boris Vian, Georges Perec, Raymond Queneau, Marcel Duchamp, etc.

En el 2007 se desoculta al fin el Institutum Pataphisicum Granatensis (ya sabemos que

Alfred Jarry montado en la bicicleta que nunca acabó de pagar

Alfred Jarry montado en la bicicleta que nunca acabó de pagar

debería ser, en puro latín, Granatense; pero así se consigue latinajo en lugar de latín; nada más patafísico que el latín macarrónico). Actualmente pertenecemos a él más de treinta Sátrapas Trascendentes. ¿Somos Sátrapas?, si no tenemos mando en plaza, ni poseemos harén, y ni siquiera arenque, ¿cómo vamos a satrapear? ¿Somos trascendentes? Si no somos ni necesarios, ¿cómo vamos a ser trascendentes?, pero lo importante y lo tradicionalmente patafísico es ponerse nombres rimbombantes. Existen cargos como la Secretaría del Departamento de Cábala Agnóstica, o el del Departamento de las nubes, los silencios y los eremitas, la Cátedra de Iconoplastia o la de Liricogénesis Despojada.

¿Es esto reírse de algo? Es esto reírse de algo. Aún hay entes mal llamados humanos que gozan con poseer una gerencia, una jefatura de Recursos Humanos, una subsecretaría o un ministerio, aunque sea de cosas totalmente inútiles. ¿Están pagados nuestros cargos? Están pagados nuestros cargos porque, a fin de cuentas, por mucho glamour y categoría que conceda un carguito, nada como un buen salario, y nada mejor que buenas mordidas. El Rector Magnífico, Ángel Olgoso, cobra tres trillones de agapitercios al mes (¿o era por

Cuerpo de Sátrapas del Institutum Pataphisicum Granatensis (incompleto)

Cuerpo de Sátrapas del Institutum Pataphisicum Granatensis (incompleto)

quincena?), pero como se gasta en euros la publicación de la revista interna El Escarbadientes Espiral, de la que ya han salido 19 números, además de numeroso material que nos obsequia al resto de omisionados (de omisión más que de comisión), ignoramos si le sale a cuenta. Las omisiones o primas que recibimos los Sátrapas son tan sustanciosas como los nueve millones de agapitercios, y nuestro salario monta unos veintisiete millones de agapitercios en negro, naturalmente. Y acaso se preguntarán ustedes, ¿qué valor de cambio tiene el agapitercio? ¡Y a ustedes qué diablos les importa!, ¿eh?

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El Rector Magnífico Perezoso, Ángel Olgoso, amenazado y amordazado, o mejor dicho entaponado con corcho vinatero. Los plátanos no llegaron a dispararse: estaban duros porque el proveedor los compró de baratillo

La actividad más importante del Institutum es los ágapes estacionales. Uno en cada estación del año. La afluencia de personal oscila entre la decena y la docena y media. El ágape clásico es deleitar el pico, usíase el hocico, comiendo, bebiendo y demás, adornándolo con la conversación. Esta puede ser sabia o no, ad libitum. Los antiguos griegos lo oponían a Eros. Una lástima, porque excepto honrosas excepciones, por otra parte conocidas, no hay refocile de miembros y miembras, a no ser cada uno en su casa y Dios en la de todos. Acostumbra suceder en tales ágapes que alguien aporta un escrito con sesudas investigaciones patafísicas, un pataobjeto en forma de máquina que no fabrica absolutamente nada u objeto de gran utilidad y veracidad (una vez apareció el ínclito Sátrapa Guillermo, especialista en tales asuntos, con la vera huella del pie de Viernes, el amigo de Robinson Crusoe), una canción, como es el caso del Himno de la Camellería Patafísica, o música patafísica que de todo hay. Incluso apareció una santa imagen reducida del Père Ubu. Gran deleite producen estos ágapes por las defenestraciones de las que los seguidores de este blog tienen ya cumplida noticia. El golpe de Estado a plátano armado en el que el Rector Magnífico y Perezoso, Ángel Olgoso (nótese la rima) fue depuesto, defenestrado, propuesto nuevamente para el cargo, pues hasta entonces lo había hecho muy bien, y elevado a la categoría que le corresponde por votación unánime, ese golpe de Estado fue famoso aunque no ocupó la primera página de los periódicos porque ese día los caballos se pusieron a hablar en perfecto inglés, y esa noticia era más importante. Posteriormente, todos los Sátrapas quisieron ser defenestrados (la envidia es mala muy mala) y se procedió al hecho en diferentes sesiones.

Y bien, acabo de hablar de reírse de algo. Ahí está buena parte de la cuestión. ¿Somos pioneros o abanderados en ese tema? ¡Noooo! Ya Henry Bergson escribió un libro sobre él. En la actualidad, los premios IgNobel, que se otorgan a quienes han inventado o investigado asuntos tan absurdos como demostrar que el asma se puede curar subiéndose en una montaña rusa, al inventor de un sistema electromecánico para atrapar secuestradores aéreos a base de una escotilla, un empaquetador y el lanzamiento de individuo así encapsulado al aire, con su paracaídas para que no haya nada que lamentar y sí tipejo al que encarcelar, o la propuesta de ilegalización del aplauso público por el presidente de Bielorrusia, Lukashenko. A menudo, los inventores o investigadores premiados (si son políticos, no) se personan en la adjudicación de los premios IgNobel y suelen reírse de sí mismos.

Père Ubu

Père Ubu

La risa es sana y buena para el cutis, eso no tiene duda.

Pero, ¿se trata de épater le bourgeois, es decir de molestar al burgués? En mi opinión ya no, y ahí va mi llamamiento a la actualización. Para molestar de veras al burgués, creo yo, bastaría con quitar de en medio todos los teléfonos móviles, Ipods, tabletas, etc. O lo que sería equivalente: provocar un apagón mundial cibernético, es decir de todas las webs, redes sociales, de internet en pleno. ¿Quién se quedaría indiferente ante todo ello?, unos cuantos pueblerinos (también llamados villanos que acostumbran a tener algo de villanía pero no toda), algunos salvajes de las selvas y muchos, muchos paupérrimos de ciertos países de los mal llamados en vías de desarrollo porque sus vías ya descarrilaron hace tiempo. El resto, todos somos burgueses. “El sueño entero de la democracia reside en elevar al proletariado al nivel de estupidez del burgués. En parte, éste es un sueño que ya se ha realizado. El proletariado lee los mismos periódicos y tiene las mismas pasiones que el burgués”, y es frase de Gustav Flaubert, es decir de hace por lo menos 137 años. Según Ernst Jünger, que en eso de la lucidez tumbaba a más de uno excepto en su época casi juvenil, cuando cayó en las garras de un nacionalismo que siempre, o casi siempre, es estúpido, decía que trabajamos incluso cuando estamos de vacaciones porque durante ese tiempo también hacemos lo que es obligado, es decir lo que hace todo el mundo: playa, hoteles rurales, cruceros, viajes programados, etc., y que se convierte en un trabajo porque con ello nos damos poco placer (comparado con ir por libre) y producimos una plusvalía considerable a otros. Pagar la tarifa del celular (homenajeemos a nuestros colegas latinoamericanos) se ha convertido en algo mucho más importante y vital que comer o tener electricidad.

La Sátrapa Trascendente Celia Correa abrazada a la imagen sacrsanta y reducida del Père Ubu, obra de la imaginera Marina Tapia

La Sátrapa Trascendente Celia Correa abrazada a la imagen sacrsanta y reducida del Père Ubu, obra de la imaginera Marina Tapia

Todos aspiramos a tener un teléfono móvil (o equivalentes) y pagar la mensualidad, por supuesto, ordenador, coche, casa, segunda vivienda. El coche no debe ser de calidad y seguro, sino aparente, lujoso. La casa es importante que sea más grande y equipada que la del vecino. Importantísimo tener una cocina completa y espaciosa aunque ya no cocinemos. El Voyvolando y el Pizzahut son nuestros proveedores de rancho. Somos burgueses. No podemos incomodar o impresionar al burgués porque nosotros mismos estamos dentro de esa categoría.

Cuantos esfuerzos hagamos patafísicos y otros por molestar al burgués son inútiles, en mi opinión.

Dos principios quisiera yo que fuesen patafísicos y entrarían en los extremos que acabo de mencionar: a) el mayor logro de la derecha, y no solo en este país, ha sido convertir a todos los partidos de izquierda en derechas, y nótese que digo todos aunque algunos quieran creer que hay excepciones; b) el político español, quizá más que otros, es el anti Midas: el rey Midas lo convertía todo en oro, en tanto el político español lo convierte todo en mierda. Ojalá fuera Mierdra (grito de guerra de los patafísicos).

¿Nos queda la risa? Nos queda la risa. Pero solo como rebeldía propia, individual, personal aunque no intransferible. Como piratas que se gozaran de serlo pero sin robar a nadie, pues en el momento en que robasen se convertirían en idénticos al enemigo, o si hay que transigir, en robar lo justo para la juerga, porque la fiesta, el desmadre, la orgía, sería lo único que compensaría nuestro aburguesamiento. Es decir lo inútil, lo placentero, eso sí, ¡sin beneficio económico!

Multitudinaria defenestración del Rector Magnífico Perezoso, Ángel Olgoso. Salió tan bien que se ha ido repitiendo para los diferentes Satrapillas

Multitudinaria defenestración del Sátrapa Trascendente recién ascendido a las alturas, Ismael Ramos, cuya cara de angustia delata el temor a que puños, capones y muletazos caigan sobre su calva.

La seriedad está bien para los asuntos serios, pero cuando la seriedad encubre la estupidez, ahí debemos estar los patafísicos. La mediocridad se ha vuelto ingrediente imprescindible de cuantos propietarios de DNI hay en este país, y en otros. La mediocridad es risible. Y no es solo burguesa (aunque si recordamos que todos somos burgueses, sí lo es, claro). Cuando un niñato le hace la vida imposible al empollón de la clase, ese niñato no es del todo burgués por falta de peculio, pero aspira a serlo. Y lo conseguirá.

¿He hecho alguna propuesta? Hacer propuestas reales no es patafísico. De modo que ahí os quedáis.

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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4 respuestas a Qué sé yo de Patafísica o cómo adaptarla a los tiempos que corren.

  1. gart dijo:

    En todo de acuerdo por correspondencia patafísica, menos en un dato histórico impunemente tergiversado por el globero. El día de autos en que fue defenestrado y repuesto el Rector Angel Olgoso, se volvió efectivamente a reponer en el puesto, peeeeeerooo, no fue por unanimidad, sino por sobreunanimidad, ya que estábamos doce sátrapas presentes y se computaron dieciséis votos a favor de la reposisión de la deposición previa. No sé si me explico.
    Y esto lo digo con toda la patamistad de que soy capaz. Ni más ni menos, ni menos ni más.

  2. En efesto, es un dato olvidadizo. El cómo es de una lógica aplastante, pues en pura patafisicidad no se puede negar que, conocido Ubu y toda su patulea, que haya 12 votantes y salgan 16 a favor, es esperable. Vamos, que ni el Franco

  3. Celia dijo:

    La elección fue limpia, lo declaro sobre El Escarbadientes, por Ubú Rey, por sus muelas y las mías. He dicho y me reafirmo en lo dicho y no dicho.

  4. gart dijo:

    Naide lo niega. Si hubieran salido 12 a favor habría sido un pucherazo… y además no hubiera sido patafísico. Lo afirmo, reafirmo y recauchuto.

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