El condón perfecto

Esta conferencia sobre ardua investigación del Institutum Pataphisicum Granatensis se impartió desde la cátedra (al conferenciante no le faltó ni la muceta ni el birrete; le sobraron un par de zancadillas, pero la vida es así) en el Ágape Estacional de Invierno (si no recuerdo mal porque me han puesto falta en un par de ágapes: los contratos de la NASA y del MI6 me tienen frito). Fue aplaudido poco, pues para tragar el embolado a todo el mundo le pilló con el vaso en la mano en el final, de lo que se deduce que por el gorgoteo de apenas nada debieron enterarse.

Individuo dispuesto a tomarse una pastilla efervescente para el ardor de estómago

Individuo dispuesto a tomarse una pastilla efervescente para el ardor de estómago

Se sabe, dilectos sátrapas, ínclitos patafísicos, ilustrísima, porque algo tiene de obispo, Rector Magnífico, que el insigne Bill Gates ha convocado un concurso de ideas para fabricar, primero como prototipo y luego en serie, el preservativo perfecto. Digo yo que, consideradas las penurias pecuniarias del Primate Optimate que imprime y proyecta en perfecta privacidad el panfleto El Escarbadientes espiral, y es lástima que no le haya puesto un título con más pés para continuar escupiendo los paluegos que quedaron entre mis dientes tras esta opípara pitanza, digo yo que deberíamos participar en el concurso y ganarlo.

Como ingeniero titulado con menos ingenio que una hormiga en procesión, se me permitirá que exponga varios planes para tal aparejo penal, de pene que no de pena, aunque haya penes que sean de pena:

En primer lugar creo que debería poseer un sistema de autoimplantación, es decir que, extraído de su bolsita habría de salir disparado para aterrizar plácidamente, porque si no ¡qué dolor!, en el extremo priápico del interfecto que agraciadamente, pretenda utilizarlo. Si existen sensores que guían los misiles hacia su objetivo, equivocándose a veces y produciendo daños colaterales, debería mejorarse el sistema porque supongamos por un

Para comerse un plátano, todas las precauciones son pocas

Para comerse un plátano, todas las precauciones son pocas

momento que aterrice en lugar erróneo, por ejemplo en el gollete de la botella que se consume para desinhibirse, con lo que la desinhibición quedaría completamente inhibida. Tampoco deberá posarse sobre dedo alzado alguno porque si se abriera, por el aquel de la broma, en el interior de iglesia, mezquita o sinagoga en el momento álgido (álgido porque es de inflexión de todo un proceso retórico) de alzar el imam, sacerdote, pastor o rabino su dedo índice para amenazar, asunto este harto habitual, y ridículamente se le colocase en su extremo uñífero un obsceno pájaro cauchil, la cosa no sería de primera página en los pasquines, sino que alcanzaría la calidad de causante de campana y se acabó, o cierre por obras de la iglesia, mezquita o sinagoga. Por suerte, disfrutamos de un argentino que vendría a apagar los fuegos, lástima que no lo hay israelí o islámico.

Habida cuenta de los progresos técnicos en nanotecnología, con esos motores eléctricos (o Dios sabe de qué energía se abastecen) de menos de medio milímetro de longitud, capaces de elevar o bajar cualquier… bueno, lo que sea, desenrollar el condoncito a lo largo del miembro en cuanto éste tocara glande, no sería problema alguno.

Reciclaje

Reciclaje

Aprovechando asimismo esos motores el preservativo en sí debería vibrar tanto hacia dentro como hacia fuera para prever sexos sosos, pues nos sorprendería lo someramente sosegados que son solteros y solteras, desposados y desposadas hasta el soponcio. Esta característica haría también las delicias de onanistas y onanistos, que simple y llanamente podrían hacerse ilusiones. Al fin y al cabo, la sociedad en pleno consiste hoy en eso: hacerse ilusiones.

Por no hablar de aplicarle un diminuto MP3 capaz de emitir música suave y acorde con el acto. Películas porno no, porque evidentemente en cuanto se instala el adminículo queda oculto en las interioridades y no da opción a ver nada si no es porque el asunto es tan grato que los incumbidos vean nubecitas o alucinen en colores.

Reciclaje en casa de unos pervertidos

Reciclaje en casa de unos pervertidos

Por lo que atiende a las horizontales que verticalmente esperan en ciertas esquinas o zonas de la ciudad, podrían colocarse un profiláctico en cada oreja para escuchar música, en lugar de esos horrendos auriculares, casi siempre blancos para que hagan juego con las botas altas de plástico barato.

Respecto a los sabores estamos hartos de que haya un solo sabor por condón. Don sabor debe ser un invitado más a la fiesta y, quizá con un mando a distancia, podría disfrutarse de sabores tan extraños hasta ahora como el gazpacho, el ceviche de cuy  o la caipirinha, cambiándose a voluntad de la interesada o interesado. Si se le pudiera añadir, no ya un sabor sino un auténtico cocido madrileño o filete con patatas, emplatado y con cubiertos, servilleta y vino reserva, nos ahorraríamos la cena quedando satisfechos de muchas más cosas que la normal y esperable.

Y llegando ya al final, el artefacto, porque artesanía a fin de cuentas sería fabricar el prototipo y aún más, probarlo en caso y tiempo real, habría de despegarse de donde se insertó con un sistema de autodestrucción, por supuesto sin merma del medioambiente ni de la capa de ozono, y mucho menos del usuario, para no comprometer inspecciones, por ejemplo, de mamás capciosas que exploran debajo de las camas tras dejar al vástago un fin de semana solo con prohibición expresa de hacer fiestas en la casa.

Verdades. A veces. Solo a veces

Verdades. A veces. Solo a veces

Otro aspecto a considerar sería el de las pruebas del prototipo. Lo que en latín vulgar se llama testar, palabro que procede etimológicamente de “echarle cabeza”. Se requerirían dos extremos en lo que atañe al tamaño, ¡coño! Sin duda, por un lado convendría contratar, aunque fuese a la fuerza, a Nacho Vidal. Por otro lado se presenta una grave dificultad pues nadie reconoce así como así la categoría de chuchurrinoso de su príapo. Solicitarle el servicio a cualquiera de los presentes es comprometido, por el peligro de daño glandeal en caso de no haberse perfeccionado el sistema de inserción, y por el ridículo. Practicando el sano ejercicio de la meditación, recordamos que la Divinidad a la que hacía referencia Porrón de Elea, y a cuyo pene estaba ligado el cono cosmológico, sí reconocía esa característica propia, de modo que podría ofrecérsele un contrato basura, pues a fin de cuentas, hoy cualquiera se da con un canto en los dientes por lograr tal cosa, y más un dios en el paro. La ventaja de este fichaje sería inmensa ya que la publicidad de nuestro producto podría fácilmente ser ¡El condón Divino!

Hacer globitos siempre ha sido un uso alternativo del condón. Cada uno se entretiene en lo que puede. O en lo que le dejan

Hacer globitos siempre ha sido un uso alternativo del condón. Cada uno se entretiene en lo que puede. O en lo que le dejan

En lo que afecta al amor, asunto discutido siempre por los Escolásticos, queda aparte y al libre albedrío de cada uno porque la verdad es que hay que adobar esta cuestión con imaginación, catapón, catapón, para que emerja amor así como así.

Distinguidos sátrapas y sátrapos, no echemos en saco roto esta idea porque ya se sabe, ¡preservativo roto, bombo que te crió!

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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