Una reseña y reflexiones

No tengo costumbre, lo sabéis, de comentar en este blog reseñas ajenas. Este es un caso especial por la amistad que me une tanto al reseñista como al autor reseñado.

Me refiero a la crítica surgida en el blog de Alberto Granados sobre el libro de Esteban de las Heras Tampoco iré a Nueva York este verano. El enlace con ese blog y esa página concreta es https://albertogranados.wordpress.com/2015/07/14/tampoco-ire-a-nueva-york-este-verano/

Portada de Tampoco iré a Nueva York este verano, de Esteban de las Heras Balbás

Portada de Tampoco iré a Nueva York este verano, de Esteban de las Heras Balbás

Nada tengo que objetar a esas observaciones de Alberto porque son magníficas. Suscribo cuanto dice en ellas. El libro de Esteban es magnífico. Afecta al gusto literario y al sentimiento, ambas cosas, y ¿qué más se puede pedir a un libro si cumple esos dos requisitos? Para mi gusto a ambos les faltaría solo una exigencia que también cumple este librito: que te haga pensar, y de ella también nos habla Alberto el reseñista cuando recuerda cómo el autor se extiende en consideraciones sobre el tiempo y la edad, sobre la preferencia, ni buena ni mala sino solo existente, por el campo y los recuerdos de infancia en lugar de la gran ciudad rascaciélica, fría y sin pies ni cabeza aunque habitada por el personaje (que no persona exactamente, al parecer, pues Esteban hace literatura y la literatura siempre es ficción, o sea mentira, invento, artificio) amado.

Insisto, acertadísima crítica de Alberto Granados (también llamado en la intimidad Rigoletto Bloguero), en la que no insistiré porque os recomiendo abrir el enlace y leerla. Así os enteraréis de veras, y no por las cuatro tonterías que yo pudiera decir, del verdadero corazón del libro.

Solo hay algo en lo que quiero abundar, que no contradecir. Alberto dice que es una lástima que escritores de gran calidad de provincias no tengan el alcance de otros, quizá no tan buenos, que viven el Madrid o Barcelona, meollos de la movida literaria y editorial. Cierto. Muchos de mis amigos sabéis que compro la revista Quimera de literatura (la mejor del mercado, al menos de tirada nacional) y tengo encuadernados todos los números desde que salió en el año 81. Esta revista se publica en Barcelona y, sobre todo,

Esteban de las Heras

Esteban de las Heras

aunque no de forma exclusiva ni mucho menos, cuando habla de autores nuevos la nómina de habitantes o nacidos en Barcelona es considerablemente mayor que la del resto del país.

No es necesario dedicarse a la investigación universitaria para constatar esa verdad. Pero también es cierto que, si en Madrid o Barcelona se lee más es porque el mínimo porcentaje de lectores que hay en todo el país significa, en esas grandes ciudades, un mayor número de individuos. No se publicaría si no se leyese, a no ser el caso tipiquísimo del escritor que se paga su propia edición, o cuanto menos buena parte de ella porque de lo contrario no hay nada que hacer y se reduce a ser leído por la propia esposa e hijos que aguantan estoicamente el coñazo por fidelidad familiar, o por amigos que halagan o, si son excesivamente sinceros denuestan, la producción propia. Piénsese que el sueño de cualquier escritor es ver a un desconocido, o desconocida, leer en el autobús o en un parque un libro propio. No por la fama, que nada tiene que ver, sino porque el desconocido ve la obra de uno con auténticos ojos, ojos distantes y objetivos si no fuera por la publicidad machacona y frecuentemente engañosa que acompaña a los bestsellers (aunque a los autores de bestsellers les es indiferente ver a un desconocido leer su obra; lo que cuenta es la cuenta corriente o la corriente cuenta). Pues ese es el problema.

Al pueblo español no le gusta leer. Se dice mucho que, como nos gusta vivir, tampoco nos gusta intelectualizar. Falso. Al pueblo español no le gusta vivir, siquiera. Al revés de lo que dijo Miguel Hernández, y que sí tuvo aplicación durante un tiempo, somos un pueblo de bueyes. Y recuérdese que el buey no es sino un toro capado. El intelectual medio de izquierdas repite sin parar que los “medios” condicionan los deseos de la masa. Cierto a

Skyline de Nueva York

Skyline de Nueva York

medias, pero solo a medias, porque si a esos “medios” se les cruzasen los cables y nos dijeran, no ya que hay que escuchar música gregoriana porque relaja (manera de vender lo invendible) sino que hay que escuchar sólo esa música (no se me remita a siglos anteriores, a la Edad Media, porque entonces ningún intelectual había intelectualizado aún lo que son los “medios”), nadie les haría caso y seguiríamos acudiendo a las discotecas a escuchar al Bisbal. Al pueblo español no le gusta hacer lo que Vicente, ir donde va la gente, pero sí sabe que no le gusta alguien que hace cosas diferentes, estrafalarias: aquel es maricón, hay que apedrearlo, el otro lee mucho, se le va a secar el cerebro, el de más allá no va a las discotecas, le costará encontrar novia. Y acto seguido, el pueblo español piensa: ¡pues que se joroben, por raros!

En Francia, país donde se lee más, ya empieza a suceder algo parecido. Y es que la trivialidad, la pereza y el recurso a otros medios de entretenimiento mucho más entretenidos, y la redundancia es intencionada, va invadiendo sociedades menos fantoches que la nuestra como aquella niebla de La historia interminable iba invadiendo la fantasía para anularla.

Carme Riera, en entrevista hecha por la revista Quimera nº 379 sobre la vida y obra de Jaime Gil de Biedma, dice: “…también estoy convencida de que la literatura, tal y como se conocía en esa época y en la inmediata posterior, se ha acabado. Que la gente lea más bestseller no significa un resurgimiento de la literatura, eso es otra cosa.” Posiblemente, la literatura se ha vuelto clandestina, o casi. Es decir, puede que la literatura auténtica (y entiendo como auténtica la que persigue las tres premisas de las que hablaba al principio) esté agonizante en favor de una especie de divertimento que da buen lustre, algo muy

Iglesia de San Martín de Rubiales, pueblo donde nació Esteban de las Heras Balbás

Iglesia de San Martín de Rubiales, pueblo donde nació Esteban de las Heras Balbás

parecido a un videojuego o a un programa del corazón o de falsa divulgación científica, tipo Jiménez del Oso, pero que parece más intelectual al requerir atención y gafas, es mejor que “perder el tiempo” ante una pantalla. Eso es lo que yo llamo literatura insustancial o literatura de tumbona, si es que a “eso” no es una blasfemia llamarlo literatura.

Leer bestsellers es a la literatura como el papel pintado, o esos horrores al estilo de cacería de ciervos o marinas azulencas que venden en las tiendas de muebles, son a la pintura. O como Lladró es a la escultura. O Bisbal a la música o a la poesía. Pero es lo que “a la gente le gusta”, y por eso se lo damos. Y ahí hay dos verdades como dos templos: se lo damos, y a la gente le gusta. Porque a menudo la cuestión está menos en el que engaña que en quien se deja engañar. Por lo tanto la literatura hoy debe cumplir el contrario de las tres premisas: no es en absoluto necesario que tenga belleza ni lenguaje (es más, si tiene demasiado lenguaje se corre el riesgo de que no sea inteligible y entonces no se vende porque yo no conocemos ni nuestra propia lengua), no debe calentar la cabeza, es decir no ha de hacer pensar porque el libro quedaría enterrado entre las arenas playeras, y si afecta al sentimiento, debe decantarse más por el sentimentalismo sin que jamás diga profundas verdades sino tan solo aproximaciones superficiales, banalidades que hagan estremecerse a las almas pánfilas. Eso es lo que se da y lo que se pide. Y ese “se” empieza a convertírseme en maldito.

Por supuesto, estoy hablando de sociología, ciencia que siempre comenta porcentajes, es decir que estudia a las mayorías, y cuando estudia a las minorías lo hace respecto a las mayorías de esas minorías. De lo contrario sería lo que debió ser la psicología: el estudio del individuo. Habrá quien desee leer literatura auténtica, de la misma forma que, estoy seguro, habrá coleccionistas de arte que compren la pintura que les gusta y no aquella con la que esperan especular o limpiar su dinero. Pero no es la moda, como se dice en estadística.

Es por eso que en los grandes centros culturales se edita buena literatura y en provincias nos quedamos, como dice mi mujer “haciendo pay-pay con las orejas”, porque esa minoría que se sale de la moda estadística la componen más individuos en esas ciudades.

Logo de editorial Alhulia

Logo de editorial Alhulia

Alhulia, la editorial granadina que produce la colección Mirto Academia en la que publican los miembros de la Academia de las Buenas Letras de Granada a la cual pertenece Esteban, no tiene ni por asomo la distribución ni el marketing que consigue Planeta. No es solo por eso que la literatura agoniza mientras los bestsellers florecen porque a pesar de los pesares sobreviven editoriales pequeñas, como esta Alhulia, Port Royal, Dauro o Nazarí, todas granadinas aunque no solo publiquen a autores de acá, y ellas son las heroicas continuadoras de la literatura de calidad. Con todo, pensad que no hay Adonis sin verruga que lo afee: muchas de esas pequeñas editoriales (y no hablo solo de esas cuatro) sobreviven, justo, porque los autores se pagan las ediciones, lo que se convierte, también, en un pequeño negocio como ya explicó con detalle Umberto Eco, si no me equivoco, en El péndulo de Foucault. Pero es tan pequeño el negocio de esas editoriales hoy, que más les valdría poner un estanco ahora que tantas trabas hay para fumar. Parece ser que el libro de Esteban de las Heras, Tampoco iré a Nueva York este verano, puede encontrarse en Madrid, he entendido en la Casa del Libro, o por internet (acabo de comprobar que se puede adquirir en Iberlibro y en Amazon por un precio módico). Muy recomendable: en eso, como en muchas cosas, no en todas, estamos de acuerdo Alberto Granados y yo.

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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7 respuestas a Una reseña y reflexiones

  1. Gracias por la mención y el enlace, Miguel. Lo que ya no tengo tan claro es cuándo un libro se considera serio y cuándo es un bestseller. Y me lo he preguntado muchas veces.
    Otra cosa: entre la editoriales locales, te has saltado a Ángel y su Port Royal, a la que le veo una enorme calidad.
    Un abrazo,

    AG

    • Ciertísimo, Alberto, ¡qué error!, me he olvidado de Port Royal y a mi amigo Ángel Moyano, quizá uno de los editores más responsables que existen. Y le ruego a él que me perdone, soy un despistado. Respecto al bestseller, creo que el asunto es fácil: la gradación va desde el libro que no hace pensar en absoluto y no se interesa en absoluto por el lenguaje, al que podríamos denominar bestseller perfecto, y el que responde a todo lo contrario, que sería la literatura perfecta. Por supuesto, la gradación entre ambos extremos es grande, grandísima. ¿Las sombras de Grey es bestseller?: al menos hace pensar a la entrepierna, a la necesidad que todos tenemos de ser atendidos en cuanto a ternura y en cuanto a erotismo. Algo es algo, aunque tampoco sea, seguramente, literatura pura y dura.

  2. He olvidado antes enlazar la referencia que haces de Umberto Eco, cuya frase final es todo un resumen del sentido de lo literario: https://albertogranados.wordpress.com/2011/05/17/aaf/

  3. José Antonio Tamargo Quirós dijo:

    Saludos amigables y felicidad por leer algo bien formatado y en clave clarividente si eso exixte.
    Miguel , como te conozco un poco y sé que no te enfadas con la gente no se enfada, te quiero cotradecir para discutir: La sociología no comenta , o no debería comentar porcentajes, es algo mucho más, mas necesario y más interesante que la rama digamos del cálculo que es la estadística.
    Y como hablas de tu mujer, yo me permito comentarte lo que yo a veces le digo/ Los españoles somos incultos por voluntad e iletrados por necesidad.
    A mi me basta recordar al mundo entero que hice estudios de Bachillerato durante 3 años, de Formación Profesional, no recuerdo bien pero 3 ó 4, de Aparejadores 3 y nunc, NUNCA con MAYUSCULAS tuve que enfrentarme a una hora de clase de algo tan nefasto como es la asignatura de filosofía. Culpa mía de no haber estudiado más por mi cuenta pero quería referirme a que un pueblo como el nuestro pasa tantos años en las aulas sin asignatura de FILOSOFIA, es un pueblo de bueyes y de incultos
    Es verdad que nuestro amor por la cultura francesa va decayendo … algo habremos hecho mal, amigo mío.
    Un fuerte abrazo y que tu salud mental y física continuen en alza… como las Bolsas.
    Saludos a todas tus cercanías.

    • Pues verás, mi queridísimo José Antonio, la sociología habla de las sociedades y las sociedades no se pueden analizar individualmente sino en conjunto, por eso digo que habla de porcentajes en el sentido de que habla de lo normal, de lo habitual entre el personal (eso la sociología normal, porque la bien hecha también señala las comunidades que se salen de la norma; o a lo peor es la antropología y estoy confundiendo términos… no sé). Yo leo 100 libros al año, lo que en sociología es una excentricidad porque la norma (el término medio) en España es de 2 o 3.
      Respecto a lo de más allá, esa cultura o poca cultura extendida entre los españoles, ahí sí te contradiré. Nosotros tuvimos una educación restrictiva y represiva, y no obstante, nuestra generación reaccionó. Hoy tienen todas las facilidades, y sin embargo… Llegué a tener varios cursos de 1º de ESO (12-13 años) en los cuales el 50 % de los alumnos no se traían nada a clase, y al decir nada me refiero a que no traían libro ni libreta ni lápiz, ni bolígrafo… nada. Yo les prestaba algo para que trabajaran, y no trabajaban, se lo quedaban… porque como paga la escuela, eso no tiene valor. Al final tuve que poner orden y controlar lo que prestaba y de allí no salía nadie hasta que no hubieran vuelto los 5 lápices prestados. Porque si esos lápices que se llevaban sirviesen para algo, bueno, pero estoy convencido de que para lo único que servían en su casa era para metérselos en la nariz, como Homer Simpson. Cuando la Junta de Andalucía dispuso la gratuidad de libros de texto para la enseñanza obligatoria (primaria y ESO, es decir hasta los 16 años), pregunté en claustro si podía poner una denuncia por malversación de fondos públicos a las familias que consintieran sistemáticamente que sus hijos no trajeran siquiera esos libros gratis a clase. Imagínate la respuesta de los progres, y es que de buenas intenciones está empedrado el infierno. Se nos va la olla en justificaciones, que si por uno que aproveche, que si es natural porque el ambiente, etc. El pueblo español adolece de una voluntad de ignorancia, voluntad que puede remitirse, incluso, y como dijo Américo Castro, a la Inquisición que hacía arder a quienes leían, pero han pasado demasiados años para que confundamos pereza mental con pánico, que en lo que atañe a los ancestros también es real. Lo que sí me parece cierto es que las cosas nunca tienen una sola causa.
      Un abrazo fraterno

      • José Antonio Tamargo Quirós dijo:

        Pues no te voy a responder Miguel. Acabo de acordarme de algo tan banal como el que antes de poner la lengua a andar, debo poner las meninges a trabajar. Y lo haré para no hacer perder tiempo a nadie, ya que mis comentarios faltan de conocimiento y de bases demostrables pero no obstante, me gustaría desarrollar el tema de la sociología ( estudiarmelo antes) y el de mi gran ausent o la decepción con la filosofía que nunca me impartieron. Por el resto te mando un fraternal abrazo y buena ruta en todo lo que hagas. Espero que nos veamos … estudiaremos posibles confluencias.
        tamargo

  4. Repito, José Antonio, mi muy apreciado José Antonio. Tal vez todo lo que pase es que tengo un batiburrillo de ideas que no me sirven para nada. Sí es cierto que cada uno habla de la feria según le fue en ella, y yo viví la feria educativa, además de en Barcelona y en Guadix, que fueron ambas en la FP, en Santa Fe, que fueron los 20 años últimos. Seguramente Santa Fe es un caso aparte de dejadez de todo tipo y por eso tengo yo una apreciación tan negativa de la Logse, a la que han cambiado el nombre repetidas veces (7 u 8, ya no sé) pero no la han cambiado en esencia por mucho que a los políticos se les llene la boca con que ha habido cambios de planes educativos. Además, en Santa Fe coincidió que al cabo de muy poco de inaugurarse la Logse aterrizó un individuo que tuvo la virtud de ser el segundo más nefasto que tuvo cargo de importancia en ese Instituto, porque ni siquiera fue el primero. Y eso hace mucho también. Cuando se sacrifica la escuela, la enseñanza, los alumnos, los compañeros a aspiraciones personales, el asunto es seguro que acabará como el rosario de la Aurora. Un abrazo, Guaje. Yo también espero que nos veamos.

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