Segundo artículo patafísico

Aprovechando estas señaladas fechas y aprovechando también la publicación de este artículo en el número 2 de la revista El escarbadientes espiral del Institutum Pataphisicum Granatensis, cuyo Rector Magnífico y Perezoso ha tenido a bien editar para celebrar nuestra desocultación (llámase desocultación al hecho de aparición nueva y reaparición de un Colegio o Instituto Patafísico dentro del Universo Mundo), os lo entrego para que lo desmenucéis y lo pongáis a parir, puesto que en él queda clara de una vez por todas mi postura respecto a un tema que ahora sacude a nuestro país, y no me refiero, claro está, a las mierdas de los perros, asunto éste inevitable en país de guarros irredentos como es el nuestro de punta a rabo, y que nadie trate de escaparse de esta calificación porque en todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas. Vaya pues para vuestro goce y disfrute o para vuestra indignación este que fue mi segundo artículo patafísico escrito.

Tesis sobre la calidad excrementicio-perruna del Más Allá y la Patria.

DSC04581La hipótesis es que el Más Allá o Eternidad tiene consistencia, densidad, textura, y ésta es exactamente la de los excrementos caninos. Me propongo demostrar científicamente tal extremo de modo y manera que mis deducciones puedan plantearse tanto ante un público lego en la materia como ante las más encumbradas Academias, sean éstas científicas o artísticas. Mas no será eso lo más encomiable sino que a través de idéntico razonamiento, me propongo demostrar cómo la Patria, valor en boga donde los haya, tiene idéntica consistencia, densidad y textura que el Más Allá.

Tal vez el argumento no sea original, pero sí científico. Se puede adelantar que el origen griego de las palabras escatología (tratado de las cosas excrementicias) y escatología (conjunto de creencias y doctrinas referidas a la vida de ultratumba) es el mismo pero sería erróneo. La grafía para ambas palabras es la que sigue: σχατός, excremento y έσχατος, último, usado en el sentido de último del todo para designar, no lo verdaderamente último, que sería la expiración sino lo que viene después, ese último que no acaba nunca, la Eternidad o Más Allá. Con todo, ¿cuál es la diferencia?: una epsilón, una nadería. Recordemos que Aldous Huxley puso, en ese sentido, las cosas en su sitio.

Habida cuenta que las palabras españolas (y también francesas, inglesas y alemanas; en todos los idiomas civilizados, en resumen) que designan ambas ciencias, tratados o creencias no pueden tener otro origen que el griego, idioma que fue cuna de la filosofía y de la diosa Razón, es evidente la intención de la mente racional que construyó dicha analogía.

Pero ¿por qué el perro?

Permítaseme que continúe con mi argumentación, por otra parte, del todo demostrable.

DSC04581¿Hay algo más fiel que la Eternidad o el Más Allá? Obviadas supersticiones como las orientales, que condenan al humano a perpetuas reencarnaciones, insufribles y pesadísimas, queda la tradición occidental, el monoteísmo, en suma. Castigo o premio, el Más Allá está montado como destino final, lugar seguro donde uno sabe a qué atenerse para el resto de su… Eternidad.

¿Hay algo más fiel que el perro? Tomémoslo como símbolo. Anubis o Cerbero guían al humano en su viaje a la Noche de la Muerte. Los Cinocéfalos de la mitología egipcia (nos lo recuerdan Chevalier y Gheerbrant en su Diccionario de Símbolos) eran los encargados de destruir a los enemigos de la Luz. ¿Cuál es el origen primigenio del pánico?: la oscuridad. El perro, pues, protege del terror. Los parsis de Bombay colocan a un perro junto al moribundo de forma que ambos se miren a los ojos, garantía de un adecuado acceso al Más Allá. El perro simboliza también, según los mismos autores, la potencia sexual, es decir la perennidad, ¿qué, sino la sexualidad, es la responsable del número, de la repulsiva proliferación de este animal maldito que es el humano? Por último, para los celtas el perro era valor, ardor guerrero (“Ardor guerrero vibre en nuestras voces, y de amor patrio henchido el corazón…”, cantaban los caminantes, es decir la infantería, y no se conocen especímenes perrunos que pertenezcan a la aviación o a la marina) y por tanto fidelidad, compañerismo. De ahí su inacabable representación icónica en mausoleos y catafalcos de la cristiandad.

Con todo, de no ser por un fenómeno moderno extendido, quizá por imitación, en nuestras ciudades, ambas escatologías no quedarían del todo claras porque, ¿acaso no se podría demostrar con idéntica contundencia que la textura, consistencia y densidad del Más Allá es la del perro mismo, es decir la de su carne, o bien la de cualquier otro excremento, humano o animal, que corrompiese el aire de nuestro mundo ya maloliente de por sí?

Este fenómeno es el de colocar diminutas banderas coronando los zurullitos caninos que desaprensivos ciudadanos permiten a sus chuchos dejar en mitad de aceras y veredas.

¿Qué es una bandera? El símbolo de los símbolos, la llamada de atención por excelencia, la señalización del “esto es mío y de mi comunidad”. Pero sobre todo, la bandera es el símbolo de la Nación. ¿Y qué es la Nación, la Patria? El lugar de la felicidad, aquello inalcanzable donde el nacional o nacionalista alcanzará el orgasmo perpetuo del vivir. Exactamente igual que el Más Allá. Igual porque esa perfección no será alcanzada nunca si no es gracias a la Muerte en Combate, exactamente como en la Yihad. La Nación siempre tendrá un Enemigo, interno o externo, que le impedirá llegar a ser la perfección a la que aspira, de igual forma que el Más Allá es la perfección, sólo que más allá de la vida, allí donde ningún sentido tendrá lugar, donde no habrá tacto ni gusto ni olfato ni vista ni oído.

De ahí que el entusiasmo me lleve a exclamar ¡Eureka!, y no por mi hallazgo sino por el de quienes ponen esa banderita perfeccionando los excrementos caninos. Porque es ella quien ha mostrado el contacto, quod erat demostrandum, íntimo y científico entre la Mierda de Perro, el Más Allá y la Nación.

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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4 respuestas a Segundo artículo patafísico

  1. gart dijo:

    De las explicaciones más racionales, brillantes, equilibradas, inteligentes, sentidas, comprensibles, lúcidas y patafísicas sobre la idea del patriotismo y la fe. Se me ocurre hacer una instalación en el Reina Sofía con una gran boñiga de vaca y unas cuantas banderas pinchaditas en lo alto. ¿Se sentirían heridos en sus sentimientos nuestros próceres de la patria? ¿Nos llamarían terroristas? ¿Alguien soportaría el pestazo de la instalación?

  2. elarbol dijo:

    Si lo hiciésemos en el Reina Sofía se sentirían heridos y nos llamarían terroristas, aunque los críticos plásticos hablarían de la textura y el compromiso piramidal del piramidón, pero si lo llevásemos al MACBA nos fusilarían y, lo que es peor, nos llamarían fascistas.

    • gart dijo:

      “Cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque están a punto de convertiros en carne de cañón”.
      (Louis Ferdinand Celine: “Viaje al fin de la noche”)
      P.D. Gracias por prestármela.

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