Novedades

Tengo novedades, claro que las tengo, y sin embargo, quiero y no quiero hablar de la actualidad. La novedad personal es que estoy haciendo un programa de radio en la emisora local de Cájar. Para quienes vivís en Granada, el 107.5 del dial de FM, los jueves a las 23 horas. Dura una hora, lo que permite escuchar algunas piezas de música completas. Una ventaja respecto a anteriores programas que hice para radio Loja y radio Guadix, donde sólo emitía media hora. Programo música clásica, en todo su amplísimo espectro, folclore de otros países, jazz, zarzuela y ópera. Aderezado con comentarios y lectura de poemas o de textos narrativos que pueden o no tener que ver, o simplemente que son contemporáneos o coterráneos a las músicas escuchadas. He pedido permiso a varios amigos para leer sus poemas o cuentos cortos, permiso concedido gustosamente, al revés que en la mili. A otros ya fallecidos (Hölderlin, Yeats, Tagore, etc.) no he podido pedirles permiso y cuento con su aquiescencia desde el más allá de los genios. A mí me divierte. A los oyentes no sé porque incluso ignoro si tendré muchos, pocos o ninguno a excepción de mi esposa.

Otra novedad, la inminente finalización de mi novela Ashaverus el libidinoso, de la que algo hablé en la anterior entrada, o cuanto menos hablé de lo aburrido que podía ser para el ajeno la documentación que uno debe acumular para ciertas narraciones. Os prometo que, en cuanto la inscriba en el Registro de la Propiedad Intelectual, adjuntaré aquí algún capítulo, con detalle del argumento o de los argumentos, porque hay dos casi independientes.

No obstante, lo que hoy me pide el cuerpo es hablar de actualidades externas, no de novedades personales.

Mussolini, Ceaucescu y Gadhafi crearon escuela de cómo debe morir un dictador. Ya sé, ya sé que la reputación de dictador es relativa porque para quien obtuvo sinecuras de su gobierno, pudo no serlo sino un favorecedor del Estado y de la Nación (conceptos que siempre hay que escribir con mayúscula, lo mismo que Religión; sin embargo, hombre, humano, es un conceptillo que se escribe con minúscula), pero tal vez podríamos si se nos permite, establecer parámetros que sitúen en qué consiste la dictadura y el gobierno represor, aunque el hombre, esa minúscula, sea un animal muy capaz de ensalzar y tomar como buena y correcta la iniquidad.

Ha muerto Kim Il Jong. Dicen que en un tren y de un infarto de miocardio. Es posible que el tren fuera silencioso y el gran líder, responsable de crear ese ruido imprescindible en maquinaria veloz y cien por cien marxista, como es el tren, haya muerto por el sobresfuerzo de ir todo el rato chillando tracatrá, tracatrá, o como decía el gran Kurosawa, dodeskaden, dodeskaden. Una lástima. ¿Quién dará ahora de mamar a los cientos de residentes en los orfanatos coreanos, paupérrimos muertos de hambre de los que nadie se acuerda porque aún no tienen voz, ni seguramente alcancen a tenerla porque morirán de inanición? Seguramente, su heredero, porque el invento de una República Democrática Monárquica es maravilloso. Ya dijo Lenin que la herencia paterna es la única garantía de libertad del obrero (¿o eso era el fusil?), y quien hereda, con mucho se queda: Fidel lo dejó en Raúl, hermanísimo, y Kim Il Jong en su hijo, como su padre le dejó a él en herencia la dirección del partido y del país, sagrado timonel (cuando hablo de timoneles siempre me sale Wagner con su Steuermann del Holandés errante y aquel coro tan apropiado para que los oficiales de las SS golpearan las mesas de las tabernas con sus jarras de cerveza rubia, siempre rubia) que continuó mirando y escuchando sus escenarios que llenaba de rockeros internacionales (en algo tenía que consistir el internacionalismo proletario)  e ignorando orfanatos, familias separadas y hambrunas.

Lástima de tradición. La cara de Ceaucescu, la de Gadhafi, qué maravilla. Kim Il Jong merecía haber muerto de un tiro de mierda en mitad de la frente. O bien, no en el tren sino debajo del tren.

Y puestos a fallecimientos, ha muerto Vaclav Havel. No hay comparaciones. Desde aquí mi saludo a un hombre que tuvo la honestidad justa para ser político, tampoco mucha porque esa virtud es casi incompatible con la condición de hombre público, pero siempre y cuando no sea tan descaradamente deshonesta para ser tendente a la dictadura o a la demagogia, conceptos que empiezan a parecerse peligrosamente (aunque deberíamos recordar que el significado de la palabra griega demagogia es enseñanza del pueblo, y no esa barbaridad espuria que ha tomado ahora por significar; claro que cuando un pueblo tiene una voluntad de ignorancia tan grande como el nuestro, es posible que haya que estar continuamente enseñándole y no llegue a aprender nada jamás), no hay peligro con ese no decir la verdad del todo.

A pesar de eso, y hablando de Havel, recordemos la sentencia de Platón hacia los poetas, a quienes expulsa de su República. Fijaos, Vargas Llosa lo intentó y le salió mal. A Havel le salió bien pero no sé si continuó escribiendo algo. Zapatero a tus zapatos, y por una vez no hago alusiones también espurias, pues tengo muy claro que ese en el que pensáis no escribió en su vida sino cartas comerciales.

En la próxima entrada colocaré aquí el primer capítulo de la novela (aunque no sea exactamente el primero) que estoy a punto de acabar, sólo pendiente de esas revisiones a las que todos los inseguros sometemos a nuestros escritos al cabo de unos meses o de unos años.

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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Una respuesta a Novedades

  1. Miguel Arnas dijo:

    Después de un arduo estudio de mercado, observo en los últimos días un incremento en el valor de las acciones de Aguas de Lanjarón y Fontvella. Achacable en todo al gran auge adquirido por estas empresas gracias a las ingentes exportaciones de agua mineral a Corea del Norte, pues si tanto lloran, necesitarán beber y, tan serios como son, no creo yo que se harten de cubatas como no sea el ínclito hijo y heredero de la República Democrática Monárquica. ¿No os recordó la señora que dio la noticia por la televisión coreana a Arias Navarro, aunque las orejas no se le viesen? Con todo, hay que otorgarle un beneficio de la duda a Franco porque aquí sólo lloró el Orejas, mientras allí lo hace todo el mundo, porque si no, a un campo de reeducación. Menos mal que no han descubierto la LOGSE, que si no la educación o reeducación podría ser muchísimo peor, pues con la de hambre que hay en Corea, ya sabemos quién se comería a quién.

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