No puedo evitarlo

Decía Oscar Wilde que cuando la tentación es fuerte, lo mejor es sucumbir a ella. Os reconozco que no tengo arreglo. Me propuse no hablar de política pero no sé hacerlo. No puedo evitarlo… ahora que puedo, porque hubo un tiempo en que, si el mismo Jefe del Estado (¿recordáis?, aquel señor bajito que era gallego) decía que lo mejor era hacer como él, no meterse en política, ¡cualquier lo hacía enmendándole la plana! ¿Soy un zoon politikon?: ya quisiera yo ser un poco más animal de lo que soy, y la política me aburre, pero ¿es posible hoy no verla, no contemplarla, no enterarse? No te dejan. Dicen que la única manera de que no nos manipulen es participar, inmiscuirse, pero ¡ca!, lo van a hacer igual, lo de manipular, digo. Lo único que podría quedarnos es un poquito de lucidez, de escepticismo ante las grandes palabras, y la lucidez, lo único que da, es una cierta amargura. Se vive mucho más a gusto contento y engañado. El que pueda y sepa.

Primera cuestión: el abandono de la violencia por ETA. Si es cierto que la probabilidad de que las próximas elecciones nacionales las gane el PP, les va a tocar a ellos negociar. Por una parte, los miembros de ese partido han repetido tanto que no se debe condescender, que ahora pueden encontrarse en un problema. Porque negociar, lo que se dice negociar, no sé si los españoles lo sabemos bien, consiste en tú cedes, yo cedo, no en sostenella y no enmendalla. O desilusionan a sus votantes (y por supuesto unos que tienen o tendrían mucha razón para estar, no ya desilusionados sino cabreados como monas, son las víctimas y familiares) o pierden un tren en el que nos convendría estar subidos a todos, el de la entrega de armas y fin de ETA (si es que esto es posible por lo que luego diré). Claro que, también es verosímil que ETA haya declarado este abandono de la violencia porque tienen la organización hecha un queso de gruyere: tienen dentro más guardiaciviles infiltrados que militantes, hay más topos que gente de veras. Si es así, el PP lo tiene claro, no hace falta que defraude a nadie, simplemente invertir lo que dijo Arzallus: esperar que caigan las nueces, es decir los militantes de verdad, y meterlos en la cárcel, pero eso significaría algún atentado de vez en cuando. Podemos alegrarnos de que el PP se encuentre con dificultades para negociar, pero ¿se puede ser tan trivial?, quiero decir, en un asunto en el que podemos morir cualquiera de nosotros, o lo que sería mil veces peor, cualquiera de nuestros hijos, ¿podemos alegrarnos del fracaso de un partido con el que alguno no está de acuerdo, y es más, después de ciertas políticas de marketing, alguno puede incluso considerarlo enemigo, sin percatarse de que el enemigo es el partido antidemocrático?

Por otra parte, ETA está compuesta por gente que son muy, muy españolas. Me explico. Se ha dicho mucho que el carácter español, y aún más el castellano, consiste en eso de sostenella y no enmendalla, en no saber ni querer negociar porque lo que yo pido es lo que necesito, y punto. Se puede negociar sobre los presos, a despecho de las asociaciones de víctimas, pero ¿y Navarra?, ¿y las tres provincias vasco-francesas?, porque Sarkozy se ha hecho el loco, ese no quiere saber nada, o quizá es que los que no son guardiaciviles dentro de la organización, es porque son gendarmes.  Al fin y al cabo, de la misma manera que según Lenin todo capitalismo tiende a monopolizarse, todo nacionalismo aspira a ser imperialista, a anexionarse terrenos con la excusa de que, tal vez, fueron suyos o representan un peligro para la paz (véase lo hecho por Israel). El PP (ni tampoco el PSOE) podrá negociar eso, de manera que lo más probable es que la negociación fracase, y siguiendo en esa mecánica del marketing, la propaganda hará creernos que han fracasado porque no saben, porque son incapaces, no querremos creer que ETA no quiere transigir.

¿Y qué decimos de Álava? Si los nacionalistas (sumando los votos a los partidos de tal tendencia) son casi mayoría en Guipúzcoa y Vizcaya, en Álava son franca minoría. Los alaveses no son independentistas. Supongamos que uno de los acuerdos fuese el tan cacareado referéndum y ganase el independentismo en las dos provincias y perdiese en la del sur. ¿Qué se monta?, ¿un Ulster?, ¿o se les impone a los alaveses la pertenencia a una comunidad o nación a la que no quieren pertenecer?, ¿o lo que sería más acorde con las posturas nacionalistas radicales: se elimina a todo aquel que no esté de acuerdo, por la vía expeditiva o por la del exilio, como tantos que han tenido que huir de Euzkadi? Porque pensemos en la negativa de Amaiur al AVE: la mal llamada izquierda abertzale (abertzale será, pero ¿izquierda?) siempre ha sido muy opuesta a la modernización; ya se negaron a la y griega vasca y a las autopistas (ETA mató un ingeniero de una de ellas). Modernización significa globalización, uniformización, y si eso es así, y nos hacemos iguales a los demás, ¿para qué queremos la independencia? Además, si pierden el referéndum, ¿se estará convocando nuevo referéndum cada dos por tres, como ya ha sucedido con los quebecois?, ¿hasta que los convenzan?, ¿por qué vía?

Hay otro asunto, considerando como posible el éxito de cualquier negociación, y es la falta de disciplina en la organización. Si se da esa entrega de armas y desmantelamiento de la banda, siempre habrá algún chiflado que continúe la guerra por su cuenta. Recuérdese que cuando el IRA hizo lo propio, amenazó de muerte a los autores del atentado de Omagh, es decir la misma organización amenazó a los disidentes. Aquí no, aquí lo achacarían a que, claro, no nos han concedido esto o lo otro…, la culpa la tendrían los nacionalistas españoles. Bien, bravo.

Esa banalización (del mal, la llamaba Hannah Arendt) de la que hablaba antes puede analizarse leyendo los titulares (es en donde más se esmeran las redacciones porque mucha gente es lo único que lee; luego, los artículos son un poquito más ecuánimes, ¡pero los titulares…!) de los periódicos y cómo han tratado el tema según pertenezcan a uno o a otro sector, porque en España no hay una prensa independiente. ¿Y sabéis por qué?: porque cada uno de nosotros cree que la prensa independiente es la que cada uno lee y que pertenece al grupo mediático y político que a uno le cae bien; son los otros los tendenciosos.

Hay otros temas en los que me gustaría entrar y me vais a tachar de salvaje. Lo soy, pero no alcanzo la ansiada categoría de animal. Gadafi. Linchado, hasta que, acaso, un alma caritativa, le pegó un par de tiros. La ONU se escandaliza e investiga. Pero ¡¿qué nos creemos que es esto?! Peor era lo que le hacían a los disidentes trincados por su policía. Ojalá hubiéramos podido hacer lo mismo con el Franco, el Stalin, el Tonton Duvalier, el Hitler, el Ferdinand Marcos, etc (lo de anteceder el despectivo el, lo hago a propósito). Eso fue lo ocurrido a Mussolini y a Ceacescu. Se lo merecían (¿lo veis como vais a decir que soy un salvaje?). El dirigente, si es dictador, no es gente. Que lo jodan, y parece ser que eso fue, justo, lo que le hicieron a Gadafi. ¿Pretendemos que lo juzgue un tribunal internacional (y conste que pienso que son absolutamente necesarios) para que lo mantengan en una jaulita de oro como tienen al hideputa de Mladic? Mucho mejor que se lo carguen: es mucho más justo, pero no como a Sadam Hussein, gracias. No.

Otra: los cooperantes capturados aquí y allá. Por política, por religión, (para determinada fe, ella y la política son la misma cosa porque así lo dice el libro) o para cobrar un rescate. Sea por lo que sea, tiene perejiles. Porque esa gente va allí a ayudar. Ya sabemos que el pueblo, que es quien recibe ayuda, no puede enfrentarse a los captores, armados hasta los dientes con armas compradas en los supermercados de armamento (qué bonito estaría un misil en medio de uno de ellos; no habría daños colaterales, no os preocupéis), porque encima están tan depauperados y muertos de hambre y de sed que son incapaces de mover un dedo; y eso indigna; y seguramente también los indigna a ellos. Por eso, ¿nos extrañamos luego cuando vemos linchar a un individuo de esos, si es que lo pillan porque mire usted por dónde no se conformó con ser un delincuente sino que además se montó un Estado para él solo? Los señores de la guerra somalíes o sudaneses no son sino eso mismo.

En fin, y yo mientras tanto, embebido en la literatura española del siglo XV: La cárcel de amor, El caballero Zifar, el Libro de las virtuosas e claras mugeres, el Amadís. Divertido. ¿Qué queréis, que os hable de eso, tan aburrido que nadie los lee, aunque no sean ni mucho menos un peñazo insoportable?

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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