Comentarios a un fragmento de Martín Caparrós

Hoy no voy a escribir yo, sólo voy a reflexionar sobre lo escrito por otro. Por eso es imprescindible la lectura previa del siguiente artículo del argentino Martín Caparrós, de profesión viajero, aparecido en la revista Letras Libres nº 108, de septiembre del presente año, artículo que es extracto o fragmento de un libro llamado Contra el cambio, del que es autor el antedicho porteño (no todos los argentinos son porteños, pero mire usted por dónde, éste sí) y que ha sido editado por Anagrama. El enlace en el que podéis encontrarlo es el siguiente: www.letraslibres.com/index.php?art=14944 .

Una vez leído, como he anticipado, emito algunas reflexiones:

Evidentemente, Caparrós pone en solfa el ecologismo. No es que diga de él que es majadería sino que lo pone en cuarentena. Aparentemente, uno debería en tal caso resistirse a leer algo así. Pero ocurre lo siguiente: si uno sólo lee o escucha opiniones que confirmen las suyas, es como si saca dinero del bolsillo derecho, lo mete en el izquierdo y con ello cree que se ha hecho más rico. Por otra parte, eso es lo que durante siglos hicieron las religiones (y aún siguen haciendo): evitar cualquier disensión. No olvidemos los motivos del Califa Omar ibn al-Jattab para quemar la biblioteca de Alejandría, aunque esto bien pudo ser leyenda: “Con relación a los libros que mencionas, aquí está mi respuesta. Si los libros contienen la misma doctrina del Corán, no sirven para nada porque repiten; si los libros no están de acuerdo con la doctrina del Corán, no tiene caso conservarlos”. Pero tal vez no debemos irnos tan lejos: en 1558 y 59, se quemó a gentes en Sevilla y Valladolid por poseer libros de Lutero. ¿Vamos nosotros a hacer lo mismo? Una cabeza bien amueblada resiste los embates y aun éstos la fortalecen, o cuanto menos le dan más lucidez. Excepto si no está bien amueblada. ¿O no?

Otra: Níger, el país que visita Caparrós es musulmán en su 99 % y con la tasa de natalidad (7,7 hijos por mujer, asegura el autor) más alta del continente, además de ser el país más pobre del mundo. ¿Por qué entonces achacamos todos los males africanos a la negativa de la jerarquía eclesiástica a aceptar el preservativo?, y digo jerarquía porque, si bien el dato no está divulgado porque no interesa ni a unos ni a otros, otra cosa son las bases (al fin y al cabo, cuando acusamos de corruptos a los partidos políticos españoles nos referimos a sus dirigentes; el militante de base apenas tiene oportunidad de corromperse), y es sabido que muchos misioneros/as (y aquí va bien el no-genérico) distribuyen a escondidas condones porque saben que así se previene el SIDA, y no como se pregona desde el Vaticano o desde las señoronas que ven las epidemias desde la barrera. El problema en África es que el animismo hace creer que una mujer es tanto más mujer cuantos más hijos tenga, y esa es una creencia que ni el Islam ni el cristianismo (porque en África está decreciendo el número de católicos y creciendo el de otras religiones cristianas) han desarraigado, existiendo finalmente una especie de amalgama de creencias. Como se llama hoy, una fusión, o mejor expresado, el sincretismo. No estoy quitándole trascendencia a las palabras de Ratzinger, por otra parte de una irresponsabilidad que da arcadas, estoy diciendo que no es eso sólo, que tal vez nuestra ignorancia nos lleva a creer a pies juntillas la “verdad oficial”; tampoco estoy de acuerdo con extremos que he oído por ahí en los que se le acusa de genocida: más que nada porque si un judío le decía a un SS no quiero entrar en la cámara de gas, el SS le pegaba un tiro y sanseacabó, mientras que a la amenaza papal de irse al infierno de no obedecer, yo puedo pensar “bueno, pues estaré calentito”, o bien “al infierno te vas a ir tú, imbécil”.Tal vez nos ocurra que nos hayamos vuelto cobardes y sólo nos atrevamos a meternos con el enemigo debilitado, y la religión hoy es enemigo debilitado, al menos en nuestros países ricos. Tuvo razón el Papa al decir que nuestros países andaban escasos de espiritualidad, aunque desde luego no va a ser la suya la que pueda ser asimilada ni necesitamos esa a la que él se refiere, sino otra espiritualidad.

Y una última: es sabido que con el dinero de los petrodólares saudíes, entre otros, se subvenciona a salafíes, wahabíes y demás fundamentalistas, además de, por supuesto, a talibanes y binladenistas. ¿Por qué la comunidad islámica no ayuda a ese país, Níger, con una mayoría abrumadora de musulmanes y pobre de solemnidad? De ahí mi escándalo al escuchar opiniones como, por ejemplo, la de que el Islam fundamentalista puede ser una alternativa al capitalismo. ¿Alternativa en qué? El Islam es una religión, como todas, que cumple una función de consuelo ante las grandes preguntas, de solución, de cobertura de esa necesidad de espiritualidad que muchos seres humanos tienen (lo mismo me da que tú o yo no tengamos esa necesidad; lo cierto es que hay mucha gente que sí la tiene y tienen derecho, por ejemplo en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, de satisfacerla como tengan a bien).

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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3 respuestas a Comentarios a un fragmento de Martín Caparrós

  1. Nicolás dijo:

    Como decía Saramago, las religiones jamás sirvieron para unir sino para dividir y enemistar a los seres humanos. Por su propia esencia necesitan gente ideológicamente débil, menesterosos espirituales y materiales, prometiéndoles la solución definitiva a todos sus problemas fundamentales. Y si no quedan solucionados es que no era la voluntad de… Nunca falla el truco. Eso sí, lanzan a unos contra otros, (Dios lo quiere).
    En cuanto al señor Ratzinger Z, curiosamente, acaba de admitir que los condones “algunas veces” van bien.

  2. Maritina dijo:

    Buf, Miguel. Los dos textos son enormes, el tuyo y el de Caparrós. Enormes en todos los sentidos, no solo extensos, tambien en ideas. La polémica es buena , de la dialéctica simpre se sacan ideas nuevas . Yo siempre he dicho que el primer mundo vive bien por que el segundo y el tercero vive mal. Desde luego yo quiero conservar la naturaleza, porque quiero conservarme, en el fondo, si escarbo, quiero que sigan viviendo mal, se que es una idea malvada y cínica pero puede que sea verdad. Me aterra pensar lo que harán con la naturaleza esos millones de chinos ahora que están despertando. y los africanos cuando les llegue el despertar. Afortunadamente yo ya estaré calvavera. ¿Queda aún algun lugar sin contaminar?, en el que, nosotros depredadores, no hayamos estado?Desde luego el tiempo está combiando, nosotros lo hemos cambiado, ¿pero, podríamos vir como en la Edad Media?

    • Tal vez no nos quede otro remedio que vivir como en la Edad Media. Si algo tiene el ser humano, como la rata y la mosca, es que se adaptan a cualquier cosa. Tenemos miedo al otro, al inmigrante, pero algunos de ellos no nos traen slo cosas nuevas, sino tambin cosas antiqusimas. Nosotros seguimos obsesionados con las ideas fijas y las ideas estn cambiando. Slo sabemos mirar en una direccin. Al menos, las moscas saben mirar en muchas. Un beso

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