Confesiones

Me ha impresionado un artículo de un tal Adrián Leftwich, blanco nacido en Sudáfrica y que fue detenido por la policía del régimen del apartheid en 1964. El artículo puede leerse completo en www.letraslibres.com/index.php?art=14688 , página oficial de la revista Letras Libres donde apareció en el número de junio. El hombre, que entonces tenía 25 años, pertenecía a un grupúsculo de luchadores contra un régimen político que mantenía marginados a los negros en su propia tierra, dedicado a sabotear mediante atentados sistemas de comunicación y torres de alta tensión. Al parecer tenían exquisito cuidado en no producir víctimas, ni civiles ni de ningún tipo. En fin, no me voy a poner moralista porque el artículo bien poco tiene que ver con esos medios. Lo que cuenta es que fue detenido, aislado durante algunos días y por fin interrogado. El torturador, porque lo era (y de quien da nombre y apellidos), le preguntó algunas cosas haciéndole caer en contradicciones y, por fin, se lió a darle puñetazos en el estómago, aunque Leftwich aclara que no fue nada que no se pudiese aguantar. El hombre cantó de plano, y aún más cuando el otro le espetó una mañana que cierto tipo de quien nada había dicho porque no lo conocía a pesar de pertenecer al mismo grupúsculo, había puesto una bomba en una estación matando a una anciana, mutilando a un niño e hiriendo a 23 personas más, aunque el torturador le aseguró que había matado a 30 inocentes. En el artículo, que se titula Yo di los nombres, Leftwich confiesa todo el infierno que hubo de pasar después de aquello. Al cabo de unos meses lo pusieron en libertad con pena de destierro. Se fue a vivir a Inglaterra y hasta allí llegó su descrédito y el consiguiente aislamiento. Sólo después de 30 años, un psicólogo lo trató logrando que afrontase su problema, asumiendo, no que lo hizo por no quedarle otro remedio, sino que, con llaneza, se comportó como un cobarde, y tal vez como un simple ser humano.

En 1960, el novelista Luis Goytisolo fue detenido por la policía franquista al tiempo que era detenido un buen número de intelectuales militantes del PC. En la cárcel se les llamó (no a Goytisolo al parecer sino a algunos de sus compañeros) Scola Cantorum (esto puede leerse en su libro Cosas que pasan) porque cantaron la parrala, denunciaron ante los torturadores a Cristo y su madre. Nadie, en este país, ha tenido el valor de escribir, no ya sobre aquello, sino sobre cualquier otro caso semejante. Porque si muchos fueron torturados entonces y aguantaron (mi viejo compañero Lamela, por ejemplo), otros denunciaron a sus copartidarios. Jamás, que yo sepa, y si alguien sabe de algún caso que me lo diga, por favor, ha habido confesión pública alguna, nadie ha reconocido que por no soportar o por simple cobardía (la verdad es que debía acojonar mucho ver entrar al típico poli bruto, lo cierto es que ese primer tortazo a mano abierta debía derrumbar al espíritu más fuerte) reveló datos que nunca debió desvelar. Es un detalle muy significativo sobre la idiosincrasia de este pueblo nuestro, de idéntica manera que no se conocen diarios íntimos escritos por españoles al estilo autocrítico de los anglosajones. Claro que tampoco nadie ha tenido el coraje de reconocer que fue torturador ni han sonado por ahí nombres y apellidos que avergüencen a aquellos hombres que obedecían órdenes a pesar de que hay órdenes que nunca deben ser obedecidas. Ambos hechos se complementan. ¿O no?

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Acerca de elarboldearnas

Escritor y, sobre todo, novelista.
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2 respuestas a Confesiones

  1. José Tamargo dijo:

    Leo tus entradas y me alegran el espirito flojo de algunas tardes.
    Un dia….. te escribiré un poco mas largo y otro dia espero que nos veamos ( un poco mas anchos ) en cualquier lugar con nombre.
    Nosotros andamos por la Isla de la Reunion en el Océano Indico lo cual no implica que yo pueda INDICARTE los culpables de tantos desatinos que hemos vivido y sobre todo oido.
    Como dijo Xul Solar: Ya eres poseedor de tu ignorancia … y la mia no te hace falta.
    Pon los acentos en su sitio ( el Mac no me ayuda nada) y guarda un abrazo de nosotros para vosotros.
    Guaje a pesar de los 55 cumplidos.

  2. gart dijo:

    Sobre esto del cantar la palinodia recuerdo un viejo clip de Joglars en el que había un tipo con cara de progre atado a una silla y cuatro con gabardina y sombrero tipo Humphrey que le iban soltando tortazos al ritmo de un vals de Tchaykovsky. Al final de la escena el tipo de la silla se levantaba y cantaba un aria de Verdi acompañado a coro por los de la gabardina.
    Si es que no aguantan una broma estos melenudos…

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